20 ago 2026

Rubén Ramírez Lezcano

Los intereses personales por sobre la ley. Con esta simple y escueta frase puede resumirse la actuación que, en la semana que concluyó, le cupo desarrollar al canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano. El ministro de Relaciones Exteriores priorizó no al movimiento interno para el cual milita en la ANR y mucho menos a su partido (como pretenden hacer creer para fortalecerlo a los ojos de los republicanos), sino sus intereses neta y exclusivamente personales (seguir en el cargo y succionando del Presupuesto General de la Nación). Ignoró la Ley 1.335 del escalafón diplomático al participar en un acto político de la dupla oficialista. Como excusa, arguyó que lo hizo fuera del horario de trabajo y en un recinto privado. Lo que Rubén Ramírez olvida es que sus funciones como canciller no tienen horario ni lugar específico de ejercicio. Vale decir, es ministro de Relaciones Exteriores de mañana, siesta, tarde, noche y madrugada y así se encuentre en el patio de su casa, en la sede ministerial o en Tangañica. Le refrescamos la memoria al canciller: la normativa que violentó establece la prohibición de “ejercer actividad proselitista de carácter político partidario en el desempeño de sus funciones”.