El robo de datos a empresas se viene realizando de forma sistemática desde hace por lo menos seis años, según pudo corroborar la investigación de Última Hora sobre el tráfico de datos confidenciales.
El atractivo negocio de la venta de bases de datos ilegales ha logrado configurar una red de información conformada por empleados infieles, que extraen información de sus empresas y la venden a terceros que la recopilan y la comercializan. Esta red incluye a empleados de bancos, courier, telefonías, clubes, gremios e instituciones públicas.
Algunas de las bases de datos más antiguas que se pudieron recabar en esta investigación datan del año 2006, donde se incluyen, por ejemplo, la base de datos de clientes del banco Continental. Representantes de la entidad señalaron que en ese año detectaron la fuga de datos que se había dado a través de un empleado infiel del courier, que entregaba los extractos de la entidad.
En el caso del banco Atlas, los representantes confirmaron que las planillas de clientes de la entidad corresponden a datos de entre el año 2007 y 2009. Juan Carlos Martin, gerente general de la entidad, señala que desconocen cómo pudieron filtrarse estos datos, pero confirmó que iniciarán un investigación al respecto.
También se encontraron datos de clientes del banco Itaú hasta el 2010, cuando la entidad todavía se encontraba bajo la denominación de Interbanco. En este caso, también las planillas tienen rastros de haber sido filtradas por el courier, ya que se encuentran inscripciones sobre el detalle de las entregas y planillas.
De forma más reciente, una telefonía realizó en el 2011 una denuncia judicial por la filtración ilegal de su base de datos.
ROBO SISTEMÁTICO. La cronología de relevo de estos datos muestra que las filtraciones se realizan de forma sistemática desde hace varios años y se van renovando cada cierto tiempo, con nuevas tandas de información que son relevadas.
Carlos Díaz, de Tigo, manifestó que luego de la publicación de ÚH se están adoptando medidas para potenciar los sistemas de control en el manejo de informaciones de los clientes y tratar de corroborar si los datos fueron agrupados por trabajadores de la telefónica.
Por su parte, Carlos Arrúa, representante legal de Claro, indicó que no tienen pruebas de que se hayan filtrado datos en los últimos años, aunque reconoce que tuvieron acceso a bases de datos que contenían datos de la compañía cuando pertenecían a otros accionistas.
Empresas afectadas
Financiera Bríos
Banco Continental
Banco Atlas
Banco Itaú (Interbanco)
Tigo, Claro y Personal
Club Centenario
Club M (Mcal. López)
Stock
Superseis
Universidades
Policía Nacional