Correo Semanal

Roa y Epifanio: Un diálogo sobre el exilio, la literatura y el amor a la patria

El audio de una conversación telefónica en junio de 1984 entre Augusto Roa Bastos y Epifanio Méndez Fleitas se hizo viral. Teresa y Maricruz Méndez cuentan en qué contexto se grabó la charla.

Periodista y escritor

Hace poco más de una semana empezó a correr por las redes sociales y los grupos de mensajería digital el audio de una conversación telefónica de poco más de cinco minutos entre el gran escritor Augusto Roa Bastos, con el también célebre poeta y político colorado opositor a la dictadura stronista Epifanio Méndez Fleitas, ambos en carácter de exiliados por el régimen totalitario del Paraguay.

Roa hizo la llamada el 17 de junio de 1984 desde su casa en Toulouse, Francia, a la residencia de Epifanio en San José, California, Estados Unidos. Ambos hablan principalmente en guaraní. La versión difundida en estos días señalaba que el material había sido encontrado en los archivos del temible jefe de Investigaciones de la dictadura stronista, el torturador Pastor Coronel, lo cual llevó a suponer que fue grabado por espías del régimen.

Las hijas de Epifanio, Teresa Méndez-Faith desde Estados Unidos y Maricruz Méndez Vall desde Asunción, desmienten esta versión. La grabación fue hecha por el propio Epifanio y pertenece al archivo familiar.

“Nuestro padre, en sus últimos años, había decidido grabar sus conversaciones con personas reconocidas de su afecto, porque consideraba que era una manera de dejar un documento para la historia. Después, mi hermano Prudencio editó varias de esas charlas en un disco de edición limitada, entre ellas está la conversación con Augusto, que ahora se está difundiendo mucho para alegría nuestra”, explica Teresa, destacada escritora, docente y crítica literaria.

Maricruz, también escritora y poeta, agrega que una gran amiga y promotora cultural, hija de paraguayos en Argentina, Alicia Galeano, hizo una versión editada en su cuenta de YouTube, dedicado a promocionar la música paraguaya, lo cual le dio mayor amplitud. “Me sorprendió mucho que digan que la grabación fue hallada en el Archivo del Terror, porque no es así. Que luego lo hayan agregado, es posible, pero esa grabación la hizo mi papá, no Pastor Coronel”, precisa Maricruz.

AMISTAD Y COMPROMISO

Augusto Roa Bastos y Epifanio Méndez Fleitas ya se conocían desde antes del exilio, a inicios de la década de 1940, cuando ambos empezaban a destacar en el ámbito de la cultura asuncena. Roa era secretario de Redacción del diario El País (donde ahora se edita Última Hora) y Epifanio era un dirigente colorado que le llevaba sus comunicados para ser publicados.

Tras la guerra civil de 1947, Augusto tuvo que marchar al exilio. Méndez Fleitas se volvió un alto dirigente del coloradismo y fue miembro del gobierno del general Alfredo Stroessner en 1954, presidente del Banco Central, hasta que las posturas se hicieron insostenibles y Méndez Fleitas marchó al exilio.

A principios de la década de 1950, desde el poder, Epifanio le hizo un gran favor a Roa Bastos, intercediendo para que se le permita ingresar al país a ver a su madre, quien estaba gravemente enferma. Así pudo despedirse, poco antes de que ella fallezca.

“Augusto quedó muy agradecido con mi padre por aquel gesto y eso selló la amistad de ambos en el exilio”, destaca Maricruz Méndez.

A la muerte del gran poeta y dramaturgo guaraní Julio Correa, en 1953, Méndez Fleitas le pidió que escriba un poema para musicalizar. Así nació “Canto a Julio Correa” con versos de Roa Bastos y música de Epifanio.

Mantuvieron esporádicos encuentros y correspondencias. Hasta que, en junio de 1984, Roa supo que Epifanio estaba delicado de salud. Entonces hizo el llamado de larga distancia desde Francia, que reproducimos textualmente en esta página.

El diálogo entre el escritor y el político poeta

Augusto: ¡Hola!

Epifanio: Aló, ¿sí?

Augusto: ¿Con la casa del señor Epifanio Méndez?

Epifanio: Sí, con él habla.

Augusto: Habla Augusto Roa Bastos, Epifanio.

Epifanio: ¡Hola, Augusto! ¿Cómo te va, che?

Augusto: ¿Cómo te va karai guasu?

Epifanio: Chamigo, che rory nderenduvo. A lee kokuehe pe carta escribiakue ku matrimonio omanovaekue pe accidentepe.

Augusto: Omombe’u chéve Teresa.

Epifanio: Pero che gustaitepa chamigo, chéveğuararo upea ha’e la nde personalidad auténtica.

Augusto: Upea che mbovy’a.
Epifanio: Chamigo, che gustaiterei, porque pe literatura nio ñande forzá, en alguna medida eikova’erã en la onda del mundo, ¿no?

Augusto: Ñande forzá, ñande forza’imingo sapy’a py’a… ¿heee?

Epifanio: Sí, chamigo nde ordenpe… aime nde ordenpe, cualquier cosa.

Augusto: Bueno, che arecibi la nde suplemento jo’a jo’a ha che mo pirîeiterei la escribío pe nde artículo kuéra, upea, aikuaase ndehegui, mba’éichapa reiko ha amo ağui avei ndéve la che adhesión, che afecto.

Epifanio: Chamigo, agradece ndéve infinitamente. Aiko porã ningo reikuaapako ko enfermedad ningo ha'e peteî enfermedad caprichosa, nde ndereikuaai voi mamoite pevepande guerahata… ¿no? Pero ñande ningo creyente pues y como creyente ñaime a la voluntad de Dios.

Augusto: Así es, me impresionó por eso la transcripción de la cita del Papa que hiciste ahí, que destina un poco la manera muy clara tu situación. Cualquier cosa puede ocurrir dentro de este campo, ¿no?

Epifanio: Exacto.

Augusto: En la providencia.

Epifanio: Chamigo ahendu ningo che ha che momandu’a pe prójimore che momandu’a umi prójimo itujúva hina pe cárcelpe, ¿he?

Augusto: Upea, Upea.

Epifanio: Sí.

Augusto: Pe carta Ovandope avei, che emocionaeiterei ha reikuaase, aikuaasemi nio mba’éichapa reiko ha amoğuahêse ndéve la che recuerdomi.
Epifanio: Chamigo agradece ndéve, agradece ndéve infinitamente cheko ahendu ko’apejepi avei ku ñande purahei a Julio Correa.

Augusto: Ahhh…

Epifanio: Nde mandu’apa. Pero que bien grabó Luis Alberto del Paraná, pero que grabación más hermosa.

Augusto: Muy, muy hermosa.

Epifanio: Bueno, che ahendu upéva ha ahendu avei ku nde retraducivaekue San Pedro del Paraná areko las dos grabaciones.

Augusto: Ahh…

Epifanio: Ha che ningo che mandu’ava nderehe, che mandu’ava ape ñande régimen no entendei mba’eve aña, mba’ekuere pico pende perseguita, mba’ekuere pico umi Yupanqui umia pe Argentina rupi omosarambipa umi prójimo pe.

Augusto: Omosarambipa.

Epifanio: Umia ningo sembradores de bellezante, ofavorece enterope maaveape no perjudicai upea, ¿no?

Augusto: Maavepe. Ñande ningo jahaihu la ñande retã ha jaipota la oiko porãmie la ñande retãnguakuera avei opa oîva.

Epifanio: Che mandu’a ere cheve una vez amo Montevideo pe: “Oreniko ku levaduraichante, rofermentante la espíritu público, ha bueno mba’epiko jaipotave.

Augusto: Upeichaite. Cheniko Epifanio aî nde ordenpe.
Epifanio: Muchas gracias Roa Bastos.

Augusto: Bueno, muy de cerca con toda tu lucha y con los deseos inmensos, inmensos, de que te incorpores otra vez con tu testimonio y con tu presencia, no sólo espiritual sino física en esta gran cruzada de recuperación de nuestro país que va venir tarde o temprano. Sin ninguna duda.

Epifanio: Si Dios quiere, si Dios quiere…

Augusto: Nosotros queremos tu presencia y que pongas todo tu esfuerzo espiritual en la recuperación también de tu salud.

Epifanio: Muchas Gracias. Reikuaapa, Sila Godoy nigo oiko ko’arupi una vez, hetaite ore mandú'a nde rehe, nde raihu che amigo pe prójimo.

Augusto: Cheko ahaihu avei chupe.

Epifanio: Jahaihu hağuaicha voiningo.

Augusto: Sí, peteî amigo porã hina ha’e.

Epifanio: Así es, peichaite hina, chamigo. Amombe’u ndéve, porque ko mundope no solamente jarahava’erã peteî intriga y malquerencia, ¿no? Iporã avei ningo sapy’ante jarogata mimi la recuerdo afectuoso de la gente querida.

Augusto: Claro, claro.

Epifanio: Y bueno ha upevare amombe’u ndéve, imandu’a nde rehe con enorme cariño.

Augusto: Oreko amigo de infanciakuete hina amo gua’i rembe’yre.

Epifanio: Ah… Piko…

Augusto: Pe ore michîroguare.

Epifanio: Ha upéicha ne hina.

Augusto: Upéichate hina.

Epifanio: Bueno che amigo, agradece infinitamente la nde llamado y sobre todo pe ha’e hague’icha pe envío último pe che amigo ogueruka va’ekue ñandeve la esperanzami niko ha’e peteî cosa invalorable.

Augusto: Invalorable. Che araha’ukata ndéve la umi artículo oñepyruvove osê Españape, la ñande situación, amoguaheta ndéve.

Epifanio: Muy bien, muy bien. Muchas gracias, Roa.

Augusto: Y afecto a toda tu familia.

Epifanio: Muchas gracias, yo le transmito a todos. Un gran abrazo.

Augusto: Gran abrazo.

(Agradecemos la colaboración de Desirée y Sheyla Esquivel en la transcripción del diálogo).




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