Las bolsas chinas al fin levantaron cabeza: Shanghái ganó 1,97% pero terminó la semana con unas pérdidas globales del 10%, y Shenzhen subió 1,05%, pero cayó en toda la semana más del 14%. Por su parte Hong Kong ganó 0,59%.
Este respiro se produce mientras China decidió el jueves por la noche suspender su nuevo sistema cortocircuito que interrumpió las sesiones tras el derrumbe de los índices. El mecanismo estaba destinado a frenar la volatilidad del mercado y evitar un desplome de las cotizaciones, pero alimentó en realidad el pánico bursátil.
Sin embargo, los mercados no han dejado atrás los riesgos, según los analistas.
La bolsa de Londres terminó en baja de 0,70%, París cedió 1,59% y Fráncfort 1,31%, Madrid un 1,66%, Milán un 1,59%.
Para la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, los “sobresaltos” que padece la economía china exigen “más claridad sobre las políticas seguidas” por Pekín.
China lleva a cabo un “histórico proceso de reajuste de su modelo de crecimiento (...) que está acompañado por sobresaltos que se sienten en todo el mundo, y requieren más claridad (...) especialmente en materia de tipo de cambio”, afirmó Lagarde este viernes desde Yaundé.
Ese “reajuste” consiste en estimular el consumo interno, los servicios, las nuevas tecnologías y las exportaciones de alto valor añadido, en detrimento de la industria pesada y de las exportaciones tradicionales, motores históricos del crecimiento en China, ahora en serias dificultades.
Desinflar la burbuja. Por su lado, los analistas de Crédit Mutuel-CIC, son terminantes: “La tranquilidad no podrá retornar a los mercados financieros mientras China no desinfle la burbuja de sus mercados de acciones”.
“El abandono del sistema de cortocircuito ayudará a estabilizar el mercado pero persistirá un sentimiento de pánico, especialmente entre los inversores particulares” declara a su vez Li Jingyuan, director general de Shanghái Bingsheng Asset Management, a Bloomberg News.
Los inversores están preocupados por la ralentización económica china, pues su PIB solamente crecerá en 2015 un 6,9% según el banco central (PBOC), su nivel más bajo en 25 años.
Todo ello se produce además en un contexto global cada vez más incierto, con tensiones geopolíticas, las cotizaciones del petróleo por los suelos y las dudas sobre la reactivación económica de Estados Unidos. afp