El Centro Residencial Especializado de Atención y Apoyo para el Adulto Mayor (CREAM), del Instituto de Previsión Social (IPS), ubicado en San Bernardino, fue concebido como un espacio de residencia y atención integral para adultos mayores, tras la revitalización del lugar. Sin embargo, hoy su enorme infraestructura permanece prácticamente subutilizada, y se aboca sobre todo en recibir personas mayores del programa Vida Plena.
Durante una visita realizada por el equipo periodístico, el edificio, con capacidad para albergar a 175 personas, estaba prácticamente vacío. En el lugar solo se encontraban dos adultas mayores esperando turno para fisioterapia.
Ese día cerca de 50 adultos mayores del programa Vida Plena del IPS viajaron desde ese centro hasta Villarrica para un encuentro con integrantes de otro club del mismo programa. Un programa que no necesariamente requiere esta infraestructura.
El programa Vida Plena, que promueve actividades recreativas y terapéuticas para jubilados y adultos mayores, también funciona en hospitales y centros del IPS en diferentes ciudades, sin necesidad de una infraestructura residencial de gran escala como la del CREAM.
Esto plantea cuestionamientos sobre el uso del complejo de San Bernardino, cuya operación implica costos con ocupación mínima.
La directora del CREAM, Dra. Lorena Ramírez, explicó que el centro tiene registrados 185 adultos mayores dentro del programa. “Para las terapias grupales tenemos entre 50 y 60 adultos mayores por día, principalmente lunes, miércoles y viernes. Los martes y jueves se realizan terapias individuales con fisioterapia o psicología”, indicó.
En este sentido son solo personas de la zona por la imposibilidad de alojarse. El plantel cuenta con 40 funcionarios, entre ellos 1 médico, 7 enfermeras, 5 gerocultores, 3 nutricionistas, 2 fisioterapeutas, personal de mantenimiento y lavandería. Sin embargo, el equipo también se redujo en el último año debido a traslados de personal a otros servicios.
Capacidad ociosa. El CREAM fue inaugurado el 20 de diciembre de 2016, tras la remodelación del antiguo Hotel Casino San Bernardino, un emblemático edificio de la década del 90. La habilitación oficial para el programa de adultos mayores se realizó el 29 de abril de 2017. El centro cuenta con 93 camas y 85 habitaciones, capacidad para 175 residentes.
La residencia funcionó hasta el inicio de la pandemia en marzo de 2020, cuando el lugar fue cerrado y posteriormente utilizado como hospital de contingencia. Desde entonces, el modelo residencial no volvió a implementarse plenamente.
El obstáculo: alimentos y licitaciones. Según explicó la directora del centro, actualmente el principal impedimento para reactivar la residencia es la falta de provisión de alimentos. “No tenemos internados justamente por la dificultad del alimento. Por eso no se pudo rehabilitar como centro residencial”, afirmó.
El problema está vinculado a procesos de contratación que no se concretaron. Entre ellos figura la LPN SBE 119-23, para la provisión de alimentos para residentes y funcionarios del CREAM, identificada con el ID 435168, cuya etapa terminó cancelada. La convocatoria, bajo la Ley 2051/03 de contrataciones públicas, debía recibir ofertas el 17 de enero de 2024.
La piscina está fuera de servicio desde 2024 y dejó atrás la posibilidad de realizar actividades de hidrogimnasia.
No tenemos internados por la dificultad del alimento. Por eso no se pudo rehabilitar como centro residencial. Dra. Lorena Ramírez, directora del CREAM.
- 93 camas es la capacidad distribuida en 85 habitaciones que no operan por falta de fondos para alimentos.
- 40 funcionarios están designados en el CREAM, que atiende a poco más de 50 jubilados que son de la zona.
- G. 64.660 millones fue el costo del proyecto de creación del CREAM del IPS. Operó plenamente menos de dos años.
Retrasos absurdos de hasta 600 días por protestas en licitaciones
El proceso de licitación de Soluciones Parentales que fue publicado el 5 de octubre de 2024 y se encuentra suspendido sumando ya más de 600 días, se convirtió en una de las licitaciones que más tiempo demandó para poder concretarse.
La Licitación Pública Nacional 149/24 lleva un proceso retrasado por protestas presentadas en el sistema de la Dirección Nacional de Contrataciones (DNCP), cuya resolución no tiene indicios de finalización próxima.
Este proceso de protesta incluye unos 5 días entre la admisión o rechazo de la protesta, otros 35 días hábiles de resolución más otros 10 días hábiles de trámites internos. Lo que lleva a un mínimo de dos meses de paro en los procesos de licitación. En la práctica, sin embargo, estos tiempos establecidos se sobrepasan y llegan a absurdos de más de 600 días.
largo camino. Sobre el tiempo de espera para adjudicación de licitaciones especialmente en fármacos, el Instituto de Previsión Social, desde la Unidad Operativa de Contrataciones describe que el proceso debe durar unos 90 días.
En cambio asegura que de 2023 a 2026 se encuentran en evaluación cerrada unos 465 llamados a licitación de unas 562 convocatorias. Describiendo un proceso lento en resoluciones. A esto se añade que en este periodo el IPS suma unas 10 licitaciones suspendidas. Además, los procesos se estancan por protestas de direccionamiento. Esto alcanza un 35%, de los cuales 77% se da por llamados de salud.
Según respondieron desde la UOC, en Planificación 20 a 40 días; Convocatoria 10 a 20 días; Evaluación 10 a 20 días y finalmente en Adjudicación 5 a10 días. Para un total estimado de 45 a 90 días aproximadamente. En la realidad en seguimiento se encuentran demoras de más de 15 hasta 26 meses.