Correo Semanal

Rescate del censo de 1870

• María Victoria Benítez Martínez • PhD Historia y Civilizaciones • Université de Paris - France

Una primera publicación sobre la demografía de 1870 fue realizada con el título de “La piedra Roseta paraguaya: nuevos conocimientos de causas relacionadas con la demografía de la guerra de la Triple Alianza (1864-1870)”, de T. Whigham y B. Potthast-Jutkeit.

El nombre de la piedra Roseta fue prestada de la Piedra de Rosetta de Egipto por el valor que representa. El valor universal de la “Piedra de Rosetta” de Egipto, es lo que el Censo de Paraguay al final de la Guerra Grande equivale como el Oro Ku’i, para el país.

La Piedra Rosetta de Egipto tiene más de 2000 años, fue descubierta hace 222 años y es conservada en el British Museum de Londres. La Piedra Rosetta Paraguaya, (el Censo) tiene 151 años y, al ser descubierta en los años noventa, desapareció de los archivos de Asunción.

La Piedra de Roseta de Egipto (la estela de granito) contiene una copia de un decreto de los sacerdotes egipcios en honor a Ptolomeo (204-180 antes de J.-C.) con motivo del aniversario de su coronación (196 antes de J.C.).

La misma lleva inscripciones en tres lenguas antiguas: el griego, (lengua de los faraones que gobernaron Egipto tras la campaña de Alejandro Magno (332 antes de J.C.) hasta el reinado de Cleopatra (51-30 antes de J.C.); el demótico (la lengua corriente egipcia) y los jeroglificos (utilizados por los sacerdotes egipcios).

Es uno de los descubrimientos lingüísticos más importantes del mundo. Fue descubierta en la ciudad de Rosetta por el oficial del ejército francés, Pierre François Xavier Bouchard en 1799 durante la campaña de Napoleón Bonaparte en Egipto. El egiptólogo Jean-François Champollion consiguió establecer un alfabeto a fin de descifrar los jeroglíficos.

Alma de un país

Los documentos históricos constituyen el alma de un país, por su contribución a la cultura y al mismo tiempo son una mina encubierta donde excavar y sacar el oro de la identidad de la Nación.

Durante mi trabajo de investigación sobre Paraguay en Paris, he encontrado una copia de este censo de 1870 realizado en virtud del decreto circular del Gobierno Provisional del 29 de septiembre de 1870, bajo la presidencia de Cirilo Antonio Rivarola. El censo fue presentado por los jefes políticos o jueces de paz de los Partidos (pueblos o compañías), entre los meses de octubre y noviembre de 1870, hasta diciembre de 1871 inclusive.

El censo de la población muestra varias características. Algunos Partidos (y sus compañías, actualmente llamado pueblos) están censados por sexo y edad, otros tienen enumerados los nombres y apellidos con la edad y otros partidos presentan sólo la lista de nombres y apellidos con el total de habitantes, y cada uno lleva la firma del juez de paz o del líder político del partido (pueblo), dirigido al Presidente de la República, Cirilo Antonio Rivarola. Asimismo, el censo de la producción de cada Partido son presentadas en cantidades sembradas en Liños.

En la lista del censo descubrimos apelativos indígenas muy originales, estos apellidos ya no existen porque se han hispanizado. En este aspecto, se corrobora que aunque la población es mestiza mantiene su propia identidad, que se comprueba en este censo. El mestizaje en Paraguay resulta del encuentro o del cruzamiento de Españoles con los indígenas, el elemento negro constituye sin embargo, una minoría, como lo sostiene Rubén Bareiro Saguier (Le Paraguay, nation de Métis CNRS -Francia).

El mestizage continuará a través del tiempo. En efecto, después de su independencia en 1811, el Paraguay atrajo primero científicos europeos, luego hombres y mujeres de diferentes nacionalidades y de diferentes horizontes profesionales que eligieron dejar su país de origen para instalarse en el país. El mestizaje en Paraguay no será una exclusividad del cruzamiento Español/Indígena, sin duda. El flujo de hombres y mujeres de diferentes nacionalidades en la segunda mitad del siglo XIX va multiplicar la hibridación de culturas. Los extranjeros del XIX y del siglo XX van inscribirse y participar de esta dinámica antigua que caracteriza el Paraguay.

El Censo rescatado consta de más de 500 documentos, la documentación es recogida en un libro de mi autoría para ser presentada al público bajo el título de «El Paraguay de 1870: Quienes son los supervivientes de la Guerra Grande».

Retrospectiva

Haciendo una retrospectiva histórica de estudios de censos anteriores a 1870: Las primeras estimaciones estadísticas de la población del Paraguay fueron realizadas por los viajeros que estuvieron en Paraguay: Rengger et Longchamp, Juan Andrés Gelly y Obes, Alfred Demersay, du Graty, de Bourgade la Dardye, Benjamín Poucel; los exploradores Alcide d’Orbigny, Martin de Moussy y otros individuos que permanecieron en el Paraguay en diversas épocas dejaron escritos sobre la joven república. (Este último navegó por el río Paraná hasta Villa Encarnación, en 1856, pidió permiso a Nicolás Vázquez, ministro de Relaciones Exteriores para llegar hasta Asunción). Cabe señalar que el gobierno de la época desconfiaba de todo extranjero que quería entrar en el país a fin de preservar su independencia (sobretodo en ese momento por la desbandada de la primera inmigración francesa que tuvo lugar en 1856, la Nueva Burdeos (la Nouvelle Bordeaux).

Los diferentes testimonios de estos autores dan una idea de la composición demográfica de la población en el período anterior a la creación de la oficina de estadísticas. Según estimaciones de Francisco Wisner de Morgenstern (Coronel de origen húngaro, estuvo al servicio de Carlos A. López, fue el responsable de la oficina de Inmigración creada en 1872) la población del país es de 375.000 almas en 1848. En 1849, Benjamín Poucel estimó la población del país en un millón de habitantes, mientras que otras estimaciones la situaban en solo doscientos mil habitantes en 1.846.

En 1848, Demersay propuso que la población total de Paraguay tenía entre seiscientos mil y setecientos mil habitantes. En 1857, la población ascendía a algo más de un millón (1.300.000) según du Graty. En 1855, ya se estimaba en un millón de habitantes. Sin embargo, unos años más tarde, du Graty declaró que en 1857 la población no superaba las ochocientas mil almas, reafirmando su estimación inicial. Hay que considerar que los cálculos de cifras infladas se hicieron con fines propagandísticos bajo la presidencia de Carlos A. López.

Para determinar el tamaño de la población de Paraguay antes de la Guerra Grande, los cálculos se hicieron sobre la base de las cifras de 1846 (250.000 habitantes), asumiendo una tasa de crecimiento del 2,5% (primer censo oficial de Paraguay). La población alcanzó así los 390.000 habitantes, y con una tasa de crecimiento del 3%, aproximadamente 425.000 paraguayos en 1864.

Posguerra

La cuestión de las cifras de población de la posguerra despierta una discusión entre algunos autores. El argumento de Vera Blinn Reber (The Demographics of Paraguay, A Reinterpretation of the Great War, 1864-1870) considera que la pérdida demográfica durante la Guerra de la Triple Alianza fue exagerada. Su estudio se basa en la población de antes de la guerra, utilizando el censo de 1846, el único censo temprano considerado fiable. Los trabajos de Blinn Reber son contestados en “Some Strong Reservations: A critique of Vera Blinn Reber The Demografic of Paraguay, A reinterpretation of the Great War”, por Whigham y Potthast.

Por su parte, Jan Kleinpenning, autor de “Strong Reservations about New Insights into the Demographics of the Paraguayan War” sostiene que los censos realizados en Paraguay en el siglo XIX se caracterizaron por el subregistro, incluyendo el censo de 1846 y el subregistro de niños.

Según Kleinpenning, al final de la guerra de 1870, el país estaba desorganizado y sin medios para realizar un censo de población. El cita además otros autores que publicaron estimaciones de la demografía de Paraguay en Buenos Aires al final de la guerra. Las argumentaciones de Blinn Reber y J. Kleinpenning sobre las cifras de la posguerra serán a su vez contestados en la publicación “Refining the numbers: A Response to Reber and Kleinpenning” por los autores T. Whigham y B. Potthast.

Otros autores argumentan que al final de guerra, los Paraguayos vivían muy cerca los unos de los otros, (resultó fácil reunir información sobre el número de la población especialmente porque el número era muy pequeño). Además el otro objetivo fue de recabar información del estado de las ultimas plantaciones (la producción de Paraguay finalizada la guerra).

En la investigación de Bárbara Ganson de Rivas “Las consecuencias demográficas y sociales de la Guerra de la Triple Alianza”, se puede leer que antes de la guerra de 1864 el país sólo tenía 500.000 habitantes y que más de la mitad de ellos desaparecieron en la guerra.

En cualquier caso, teniendo en cuenta las distintas estimaciones y el índice de crecimiento, la cifra de 880.000 a 900.000 almas en vísperas de la guerra de la Triple Alianza puede considerarse inverosímil (estimación dada por Rubén Bareiro Saguier en “Le Paraguay”).

crisis demográfica

  • Kleinpenning cita una fuente posterior a la Guerra de la Triple Alianza según la cual la población del país había disminuido considerablemente, ya que sólo había 231.196 personas, de las cuales 68.379 eran hombres y 162.817 mujeres entre 1872 y 1873. Aunque algunas de estas cifras parecen ser ficticias, y debido a las grandes diferencias entre las cifras y estimaciones realizadas por distintos autores, es real que Paraguay experimentará una crisis demográfica que se prolongará hasta finales de siglo.

Según Whigham y Potthast, (sobre la base de resultados realizado poco antes de 1870, cálculo basado en el censo de 1846 a fin de tener un resultado para una estimación del año 1864). Dado el conjunto de estimaciones y estadísticas disponibles, parece posible considerar que la población de antes de la guerra era de unos 420.000 a 450.000 habitantes, de los cuales entre 12.000 y 15.000 vivían en Asunción.

Los supervivientes de la guerra representan aproximadamente una cuarta parte de este número inicial. Entre el 50% y el 60% de la población paraguaya de antes de la guerra habría desaparecido, una cifra muy superior a la que los historiadores habían imaginado.

Esta estimación es probablemente exagerada, pero puede compararse con las cifras de muertes de combatientes ancianos y discapacitados de guerra. Las mujeres superaban en número a los hombres, y los niños y los ancianos constituían una gran parte de esta población de supervivientes. La mayoría de los extranjeros estaban probablemente relacionados con la presencia de tropas argentinas y brasileñas en la capital. Aunque sabemos que la presencia extranjera en esa época estaba compuesta por Franceses, Italianos, Españoles y otras nacionalidades (he realizado una investigación exhaustiva desde el inicio de la inmigración extranjera en Paraguay, siglos XIX-XX). La reinterpretación de las tasas de mortalidad de Paraguay durante la Guerra Guasu tiene implicaciones más amplias para la historia del Paraguay de los siglos XIX y XX.

Los autores V. Blinn Reber y J. Kleinpenning afirman que el análisis de Whigham y Potthast sobre el recuento de población de 1.870 se vuelve más cuestionable cuando se compara con el censo de 1.886 (Anuario estadístico). Según el censo oficial de población de 1886 sólo había 239.774 habitantes, incluidos 7896 extranjeros (cifra que aumentó un 10% hasta 263.751). Al año siguiente, en 1887 (la cifra se incrementó en un 37,5%) fue significativamente mayor: 329.645.

Al observar que muchas personas viven en zonas remotas no habrían sido contadas en el censo anterior, el funcionario del censo infló deliberadamente la población al considerar que la cifra de 263.751 era aproximada. Whigham y Potthast coinciden en que el procedimiento del censo de 1886 y 1887 es un caso aislado en comparación con el censo de 1870. Las autoridades del censo no lo harían de forma sistemática para sumar o restar cifras de población. Los censos de los años mencionados fueron objeto de aumento porque se omitieron muchas personas.

prueba tangible

El descubrimiento del Censo demuestra que efectivamente la mitad de la población pereció, lo que va por consiguiente en el sentido de ciertas evaluaciones precedentes.

Volviendo al Rescate del censo de 1870 que nos ocupa: Debido al mal estado de la copia del censo, tuvieron que ser limpiadas con la colaboración de la editorial Fausto de Asunción. Los mismos están cubiertos en la mayoría por escrituras extrañas al censo, faltan Partidos (pueblos) en fin, manos vandálicas han quitado copias recortadas, no se ha tenido ningún miramiento o cuidado de un testimonio de una época importante para nuestro país.

Los documentos de la población y la producción del Paraguay del final de la Guerra Grande (1865-1870) son presentados de manera analítica, con objetividad, precisión y una fuerte motivación que apoya y alienta el deseo de satisfacer la curiosidad sobre hechos de extraordinaria importancia histórica y cultural, que mueven la sensibilidad y la emoción patriótica.

Probablemente el lector se sentirá más enraizado a su tierra o más paraguayo al leer este Censo, ya que descubrirá desde un punto de vista más tangible, lo que quedó de la Guerra Grande en cuanto a los sobrevivientes con nombre y apellido y lo que consumían en aquella época, es decir lo que producían en cantidades de Liños por Partidos (pueblos). En otras palabras, los documentos del censo constituyen material didáctico vivo y es un valioso aporte a la historia del Paraguay.

El censo de la Población y Producción, presentado en su conjunto, puede abrir nuevas perspectivas de estudio e investigación sociodemográfica (apoyados en los archivos parroquiales del interior del país) sobre este período único en la historia del Paraguay en Sudamérica.

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