Los valores del tomate en las pequeñas fincas se habían desplomado incluso a G. 2.000 por kilo, pero en el peor de los casos, ni siquiera había movimiento debido a la circulación de productos de contrabando que acaparaban los mercados mayoristas.
Sin embargo, luego de las movilizaciones de la Unión Nacional de Productores Frutihortícolas y posteriormente, del Consejo Nacional de Productores Frutihortícolas en Asunción, las condiciones empezaron a mejorar.
Generalmente, los contrabandistas aprovechaban los pocos controles de los fines de semana para ingresar productos ilegales, lo que provocaba una sobreoferta al inicio de la semana. En cambio, esta vez los precios amanecieron entre G. 4.000 y G. 4.500 por kilo, un comportamiento bastante optimista para los horticultores que veían pudrirse los tomates en sus parcelas.
Control. Abel Brítez, titular del Consejo, explicó que esta mejora se debe a un trabajo que se está realizando con el Ministerio de Agricultura y Ganadería para un control cruzado hacia los importadores, que fuera de la temporada de cosecha piden permisos para traer tomates extranjeros.
Si bien ya se estaba trabajando a través de planillas para identificar a los comerciantes que apoyan la producción nacional, Brítez mencionó que en esta ocasión se está operando de manera más rigurosa, contexto que habría influido en la última semana en el interés de los importadores de comprar tomate nacional.
6.000
toneladas al mes es la demanda mensual de tomate. La producción nacional podría abastecer hasta diciem
G. 4.500
por kilo es el precio máximo del tomate actualmente en las fincas. Es el doble que hace una semana.