31 ago. 2025

Radiactivo abrazo republicano

Brigitte Colmán @lakolman

El show debe continuar. Los colorados se dieron el tradicional abrazo republicano y la patria se ha salvado de caer en las garras de los “liberales a la carga, mayor Vera osapukái…”. A lo que hemos llegado camarada, y pensar que los azules han reemplazado la vieja pesadilla stronista del comunismo.

Porque después de todo, eso es lo que importa, que el país siga funcionando, que la economía no se resienta por un detallito sin importancia como millones de dólares o la soberanía del país. Lo que importa es que los amigos no pierdan sus privilegios, y que los muchachos puedan continuar con sus negocios en paz. Aunque es obvio que a más de uno le habrá costado tragarse el sapo.

Pero no cabe duda de que la ciudadanía perdió su tiempo, al santo cohete, para entender la cuestión del Tratado de Itaipú, el acuerdo ese que era superimportante y supersecreto; al santo botón nos estresamos denunciando traiciones a la patria, entregas de la soberanía y otros delitos varios.

Horas y horas frente a la tele aguardando con expectación si había o no juicio político, o si vamos a seguir teniendo a “desastre ko Marito” por cuatro años más, ese fue un tiempo perdido que no sirvió absolutamente de nada.

Ahora que las aguas han vuelto a su cauce, tu vida de gente común seguirá siendo la misma de antes: con un trabajo precario, un salario que no alcanza, en IPS no hay medicamentos, los alimentos en el súper están cada vez más caros, seguirás viajando como ganado en el ómnibus que está subsidiado por ese mismo Gobierno entreguista, y lo peor de todo: Olimpia se eliminó de la Libertadores.

tontos, retontos. Todos los medios que se ocuparon del tema Itaipú en la última semana nos inundaron con datos, informes y análisis varios. Prácticamente todo el mundo dijo su opinión y en poco tiempo el país estuvo metido de lleno en la onda energética con gran erudición.

Pero mientras los malos de siempre cocinaban traiciones y porcentajes, vos te burlabas de Marly en el Twitter; y te olvidaste de leer la historia del vicepresidente de la República, una historia de vida que se parece demasiado a un prontuario.

Nuestro vicepresidente, que está firme en su puesto como rulo de estatua, se llama Hugo Velázquez, y es una joyita. Tuvo tres cargos en la función pública, fue asesor jurídico de la Itaipú Binacional, fiscal del crimen y fiscal adjunto; como fiscal adjunto asignado a Alto Paraná comenzó a destacar, acumuló poder al mismo tiempo que acusaciones de corrupción.

Cuando él dejó el cargo, los abogados presentaron una lista de causas en las cuales se hicieron procedimientos exclusivamente con fines extorsivos y que quedaron inconclusas. Incluso fue declarado persona “non grata” en CDE por distintos gremios de abogados. Después lo mandaron al Chaco, donde hizo lo mismo y por eso enfrentó denuncias similares, hasta que renunció a la Fiscalía para dedicarse de lleno a la política.

Hugo Velázquez era en el 2016 uno de los dueños de un negocio que se dedicaba a la compra, venta y cuidado de caballos. Esta firma tenía un local cerca del hipódromo, y las caballerizas tenían aire acondicionado y balones de oxígeno. Sus caballos tenían mejores casas que los pobres que no pueden tener casa ni de Senavitat.

Al vicepresidente de la República se lo suele ver cada tanto, en mala compañía. Es muy famosa la foto de Velázquez, bronceando la panza en un yate, junto a Walid Amine Sweid, quien sería financista del Hezbolá, un grupo considerado terrorista por el Gobierno de USA. En la famosa foto también aparecen otros funcionarios paraguayos, vinculados a un caso de megalavado de dinero.

Este personaje, Velázquez, acaba de salvar su cuello gracias a un radiactivo abrazo republicano, para seguir jodiendo a la Patria. Y, mientras los bobos se burlan de Marly, los vivos se ríen de todos nosotros.