20 abr. 2026

Que no se caiga la señal en Conatel

Generación milenio miguel-benitez@uhora.com.py

Si hay algo en el mundo que no se detiene (ni va a hacerlo), es la tecnología. Tal vez el emblema más importante del universo tecnológico son las telecomunicaciones. Ver cómo evolucionaron, de una simple señal de humo a las videoconferencias que tenemos hoy en día, da la pauta de su potencial. Todas las personas somos clientes, por lo menos, de un servicio de telecomunicación.

En consecuencia, Paraguay necesita tener un ente regulador fuerte, que garantice la protección a sus habitantes y también a las empresas que deben facilitarnos esos servicios y no dificultárnoslos.

Empezó con el pie derecho Eduardo González, nuevo titular de la Conatel, al afirmar que realizará una gestión transparente, donde los consumidores tendrán la prioridad. Se sabe que las anteriores administraciones del ente regulador actuaban con un gran secretismo. Los usuarios nos enterábamos de nuevos precios de interconexión de telefonía celular, nuevas licencias a canales de televisión y radios recién muchos meses después de que el directorio haya firmado las resoluciones.

Además, se deben eliminar ciertos “secretos de estrategia” de las operadoras. Por ejemplo, los usuarios merecemos saber cuánto gastamos en nuestras llamadas internacionales (roaming), por llamar al call center o al consultar el saldo. Hasta ahora las telefónicas no publican los precios del roaming en periódicos y tienen la obligación de hacerlo, porque así lo establece el reglamento de tarifas de Conatel.

Otro aspecto importante. Cuando cae la señal de internet (fijo o móvil), del servicio de televisión, del paquete de datos de los celulares e incluso cuando colapsa la telefonía fija, ¿quién devuelve esas horas o días que estuvimos sin servicio? Porque los clientes pospago a fin de mes tenemos una factura fija que abonar. No nos descuentan guaraníes por el tiempo que estuvimos sin poder comunicarnos. Nadie toma en consideración si era una llamada urgente, una videoconferencia de negocios, si debíamos entregar documentos importantes vía correo electrónico para hacer trámites en otros países.

Lo mínimo que merecen los usuarios es una explicación de por qué cayó el servicio. Es allí donde la Conatel entra a jugar su rol más importante. Que sea realmente el juez, el regulador eficiente que necesitamos. Que no se amilane por las poderosas corporaciones y sus grandes intereses. Debe garantizar la libre competencia, cuidar el limitado espectro radioeléctrico y propiciar que vengan más compañías a invertir y a prestar servicios, para que ganen los clientes y el Estado. Al tener más empresas, mejorarán los precios y la calidad de los servicios.

Empezó bien (en prome- sas) la nueva administración de Conatel. Ahora, que no le tiemble el pulso en el momento de pedir informes y de sumariar a las compañías si incumplen con sus clientes. Que realmente proteja al usuario y que no se le caiga la señal.