Por Miguel Benítez | miguel-benitez@uhora.com.py
Me tomo la licencia de colocar un título tan poco usual dentro del rigor periodístico, pero es que sencillamente no tengo otra expresión luego de lo que vivió nuestro país en estos últimos días. Al formar parte de esa generación joven, muy joven, pero también ya muy cansada de la corrupción, de los abusos que esas personas que nos “representan” cometen sistemáticamente, tengo el grito atragantado y me llena de alegría ver la unidad del pueblo paraguayo en las protestas.
De más está analizar las marchas ciudadanas del 15 y 22 de noviembre. Solo me resta decir: ¡Qué gusto da! Qué gusto da ver a los compatriotas en las plazas, unidos solamente por la bandera tricolor, y no por los retazos del símbolo patrio, por esos colores individuales que identifican intereses partidarios y que justamente los más poderosos utilizan como escudo para hipnotizar a la gente.
Qué gusto da que ya no nos quedamos detrás de una pantalla para protestar, sino que si realmente nos proponemos empapelamos ese Congreso (que costó más de USD 20 millones) con papel higiénico barato. Ese suntuoso edificio tal vez fue construido con la donación de Taiwán, pero se nota que lo hicieron demasiado grande, porque el nepotismo, prebendarismo y planillerismo se encargaron de abarrotarlo. El dinero pudo haber sido mejor utilizado.
Qué gusto da saber que la impunidad y la injusticia cansan y que nos unen como paraguayos celosos de su patria. Emociona ver que se despertó un sentimiento de amor a esta tierra, por encima de cualquier ideología política. Es verdad, hubo banderas de algunos partidos en la última marcha que ensuciaron un poco la jornada, pero oportunistas existen en todas partes. Fue aún más satisfactorio corroborar que la mayoría sí acudió con un objetivo noble.
No obstante, luego de las protestas vienen los compromisos. Que nuestros reclamos no se queden solo en palabras, afiches o publicaciones en redes sociales. Que no permanezcan como recuerdos en los carteles de los locales gastronómicos o shoppings que cerraron sus puertas a los 23 senadores.
Apliquemos esta unidad en las elecciones, ya sean municipales o generales, y empecemos a elegir, no solo a votar. Utilicemos esta energía, esta alianza de paraguayos para prevenir los males políticos y no para actuar después, ya como consecuencia de algún nuevo abuso de nuestros gobernantes.
En el 2015, los comicios municipales ya deben ser con desbloqueo de listas. Es la oportunidad de poner en práctica lo aprendido y hacer una evaluación imparcial a los candidatos para elegir a los mejores, por encima de cualquier partido.
Paraguay se levanta. ¡Qué gusto da ver que hay futuro, qué gusto da tener esperanzas!