02 mar. 2026

Qatar en curso

Estamos entrando en la segunda etapa de definiciones de la Copa del Mundo en Qatar. Aparte dejamos para otra oportunidad las polémicas sobre la sede anfitriona. Refiramos solo al fútbol.

En la primera fase hemos observado los equipos y sacamos las primeras conclusiones:

1) Los grandes equipos tienen excelentes rendimientos con rivales de idéntica calidad. Ha ocurrido en los primeros partidos que Alemania pierde con Japón, que Argentina pierde con Arabia Saudita. Cuando estas potencias mencionadas enfrentan equipos de menor jerarquía aflojan su rendimiento y más aún en una primera fase.

Rafa Nadal o Roger Federer no pueden desplegar su potencial pleno con el N°50 del ranking mundial de la ATP. Entre ellos, se dan partidos inolvidables. La exigencia del rival eleva el nivel del desafiador y reduce el del desafiado.

Además, los países asiáticos y africanos han crecido futbolísticamente hablando. Japón le ganó a dos de las cuatro potencias mundiales. Corea perdió en penales con notable nivel.

2)El fútbol mundial de alta competitividad por excelencia es de los jugadores jóvenes y los veteranos acompañan y, más aún siendo torneo corto de alto desgaste. Hemos observado a España y Alemania con una gran densidad de juveniles entre sus titulares.

Cualquier equipo o selección internacional que aspire a una figuración estelar debe acercar a su primer equipo a los jugadores más jóvenes. Es una lógica verificada en cualquier quehacer, los jóvenes talentos deben mezclarse con los artesanos experientes y así también en el fútbol. La única forma de evolucionar rápidamente un talento es dándole competencia temprana con los jugadores que están en su máximo rendimiento. En nuestro país no acostumbramos a dicho procedimiento porque los clubes priorizan resultados a corto plazo y retrasan el proceso para que nuestras selecciones propongan juventud en sus formaciones. Observamos en planteles de los grandes clubes a jugadores veteranos que aún siguen jugando en los equipos de Primera. Todo esto es una sinrazón que atenta en contra del nivel del fútbol de nuestro país. Quizás, ofrecer motivaciones económicas importantes a clubes que campeonan con equipos de bajo promedio etario podría funcionar.