Economía

Presente y futuro

Yan Speranza, presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay.

Estamos en un momento de crisis prácticamente sin precedentes en la historia mundial moderna y tenemos un planeta virtualmente paralizado.

Los impactos serán enormes en todo sentido y aún es complicado poder medir hasta dónde podrá llegar todo esto.

Las vulnerabilidades relativas de los países pueden complicar o facilitar un poco las cosas, aunque hemos visto que incluso los mejores sistemas sanitarios del mundo han colapsado ante la extraordinariamente rápida propagación del Covid-19.

El Paraguay sufre el impacto de manera directa y lo hace en un contexto de un Estado estructuralmente débil para encarar este tipo de choques tan fuerte.

Ante este presente tan abrumador, debemos destacar las medidas drásticas que ha tomado el gobierno para enfrentar la situación.

Hemos visto una capacidad de tomar decisiones difíciles basadas en evidencias científicas y aprendiendo en muy poco tiempo de las buenas o malas decisiones que otros países han tomado.

Hemos visto una lógica de unidad de mando en manos de alguien muy competente como el ministro de Salud y bastante coordinación en el accionar de las instituciones.

En el plano económico, se han tomado también ya ciertas medidas importantes, aunque aún insuficientes por el tamaño del impacto que se va extendiendo en el tiempo. Sin embargo, están en plena discusión nuevas medidas más profundas que deberán seguramente contar con un marco legal nuevo para llevarlas a cabo.

El consenso político para la toma de decisiones también ha estado presente entre todos los poderes del Estado y esto facilita obviamente la activación rápida de las medidas necesarias.

Veo también una ciudadanía que desde diferentes sectores se moviliza con ideas, propuestas, líneas de acción que puedan colaborar de alguna manera para superar la crisis.

Más que nunca se aplica ahora esa famosa frase del Presidente Kennedy pronunciada durante su investidura en 1961. “Así pues, compatriotas: no pregunten qué puede hacer su país por ustedes; pregunten qué pueden hacer ustedes por su país”. Particularmente desde el sector privado, todos debemos hacer un esfuerzo enorme para proteger los empleos, sin excusas para aquellos que están en mejores condiciones de hacerlo.

Entonces, tenemos un presente delicado y frágil, pero se están tomando las medidas de emergencia para enfrentar una situación extremadamente difícil. Nos queda respetar las medidas por más duras que sean.

Pero luego tendremos un futuro post crisis del coronavirus, y es importante que como sociedad podamos construir una nueva normalidad, diferente a la que teníamos antes de la crisis. Necesitamos por ejemplo generar un amplio pacto social para fortalecer radical y sustancialmente nuestro sistema de salud.

Ya sabemos que tenemos la capacidad de diseñarlo y contamos con profesionales muy competentes para el efecto, pero necesitamos recursos y capacidad operativa para llevar adelante esta transformación.

Pero sobre todo necesitamos consenso social y político para redestinar recursos. Muchas resistencias que normalmente se activan cuando se plantean determinadas reformas estructurales hoy están también debilitadas con toda esta situación de crisis, y eso debemos aprovecharlo para generar los cambios transformadores.

Un consenso amplio implica también ver el tema impositivo en donde las resistencias tampoco están ausentes.

En fin, el presente nos muestra que somos capaces de actuar responsable y adecuadamente ante situaciones de extrema gravedad, más allá de las grandes vulnerabilidades que tenemos como país.

Pero también se abre una ventana de oportunidades para que construyamos un futuro próximo diferente, evitando que retome la misma normalidad cuando todo esto pase.

Esto último debemos gestionarlo, pues no va a ocurrir de manera natural. Es la gran tarea que también tenemos por delante en la construcción de la nueva normalidad que precisamos.

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