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Por mal servicio, tercerizarán cocina en Hospital de Itauguá

 

El aroma culinario inunda el pasillo. Dos mujeres y dos hombres se turnan para revolver el caldo y la carne, otros dos están reparando un aparato eléctrico. Este es el panorama en la precaria cocina del Hospital Nacional de Itauguá. Cada día se preparan varios menús de almuerzo y cena para 1.400 comensales. El principal plato de ayer era vori vori con pollo y tallarín.

El humo se dispersa, sale por los pasillos, se empantana en la cocina. El techo está negro, con grasa y sucio, que le da un aspecto insalubre a la cocina del hospital público. La dependencia culinaria no cuenta con una campana extractora de aire, la anterior se donó a una institución y no se repuso, situación que incide en que el ambiente sea pesado con tanto vapor que sale de la comida mientras se cocina.

Aparte de esta situación, se suma la escasez de cocineras, el mal estado de la pintura, los pisos desgastados y otras deficiencias que arrastra esta dependencia que funciona hace más de 28 años.

El robo de alimentos y la mala calidad del menú también son otras críticas que persisten en la dependencia, según admitió la doctora Yolanda González, directora del Hospital de Itauguá. “Muchas veces la comida no es buena. No puede ser que uno compre kilos de carne de primera y comas poroto”.

Ante esta situación y debido a que la refacción de la cocina costaría estimativamente entre G. 1.500 a G. 4.000 millones, desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) se proyecta un sistema similar a la tercerización de la cocina, más conocido como servicio de platos terminados. En insumos para la cocina se gastan G. 7.000 millones anualmente. Se proyecta que cada plato solo costará G. 15.000.

“Estamos con un grave déficit en cuanto a mantenimiento, a equipamiento e infraestructura. La pésima realidad en la que está la cocina. No hay campana, el desengrasador está trancado”. La empresa tercerizada también se encargará de absorber la reparación de la cocina.

El servicio registra diariamente 600 internados. Solo hay 19 cocineras distribuidas en varios turnos, debido a jubilaciones.

PLAN. El proyecto de tercerización es repudiado por las cocineras, con antigüedad de más de 20 años, que temen perder sus puestos de trabajo. Al respecto, la directora aclaró que “ellos creen que van a perder su trabajo. Nadie les puede despedir. Ellos van a quedar como fiscalizadores. Un grupo de nutricionistas van a hacer la parte clínica. No hay absolutamente ninguna intención de sacarle a nadie. Es refuncionalizar”.

Ángela Garay y Fidelina Duarte, con antigüedad de 23 a 28 años como cocineras, temen perder sus puestos de trabajo. “¿Qué va a pasar de nosotros?”, reclama Garay, que es funcionaria permanente. “Ellos van a acusar”, dijo enojada Garay con relación a las denuncias de supuesta fuga de alimentos.


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1.400
comensales es la demanda diaria que tiene la cocina para cena y almuerzo en el Hospital Nacional de Itauguá.

La dependencia no tiene un extractor de aire. La nueva administración detectó supuestos casos de fuga de alimentos. La infraestructura está en pésimo estado y reparar costaría casi G. 4.000 millones.

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