“Tanto el pan de molde como el artesanal tuvieron incrementos de precios por encima de la canasta. Y todos caen desde un menor consumo, reduciendo sus visitas al punto de venta, con los hogares numerosos como los más perjudicados”, indica. Agregan luego que, en cambio, la demanda de galletitas creció: “Las dulces no sanas, las surtidas y las crackers son las más beneficiadas por la caída de pan”.
Ocurre que las galletitas también se encarecieron fuerte, pero menos. Según datos de la consultora CCR referidos a hipermercados, supermercados y comercios de proximidad, actualizados a noviembre, los panificados aumentaron 42,4% en un año y se compraron 7,2% menos. En igual periodo, las galletitas se apreciaron solo 27,3% y se vendieron 7,3% más.
Las harinas, según CCR, tuvieron en el periodo una suba del 65%, que se trasladó en distinta medida a varios productos elaborados con esa materia prima.
Así, los más perjudicados fueron los panaderos. En mayo pasado, la bolsa de harina les salía 100 pesos, luego subió a más de 400 en setiembre y hoy está en torno a 200 pesos.