Raúl Cortese, Encarnación
El ingeniero Victoriano Vázquez, afirmó que existe contaminación y luego de retirarse las aguas quedan epidemias que suelen registrarse en zonas con este tipo de afectaciones.
El Paraná trae y arrastra consigo toneladas de materia en descomposición, además de los pozos ciegos y letrinas que han quedado sin sellado sanitario en la zona baja de la ciudad y en los barrios ribereños.
Ante el deterioro de las viejas cañerías del sistema de agua corriente proporcionado por la Esaap, el funcionario municipal no descarta que en dichas roturas puedan ingresar aguas contaminadas y poner en riesgo la salud de la población. Debido a ello reclama mayor atención y cuidado en el manejo del agua, sobre todo para el consumo humano.
El Paraná este lunes ya alcanzó los 7 metros 10 centímetros, creció 6 en las últimas 24 horas, sumando más áreas afectadas por la creciente de sus aguas, agravando aún más la situación de colapso comercial que a estas alturas sufre la zona baja de la ciudad de Encarnación.
Barrios ribereños suman viviendas y fábricas de cerámica a la lista de afectados, como viviendas de Barril Paso, Mboi Caé, Santa Rosa, San Roque y Pacú Cuá.