Opinión

Por culpa de un mosquito

Brigitte Colmán – @lakolman

El presidente de la República y su esposa. Roque Luis, la fiscala general del Estado, el presidente de Cerro Porteño, y algún que otro influencer, tienen en común haber padecido dengue.

La situación ya desbordó hace rato, y es un verdadero despelote, pero a este Gobierno le da igual que la gente abarrote los hospitales, o tenga que esperar 12 horas para que le atienda un médico exhausto. A este Gobierno le da igual que se mueran ciudadanos, porque les picó un p*t* mosquito.

Ya hubo 16 muertes por dengue en la epidemia de este año, y se registraron 85.000 notificaciones de personas afectadas, en todo el país. El 77% de los casos corresponden al Departamento Central, y en la capital se cuentan 1.700 afectados. Eso sí, la cosa se viene peor. Y los ciudadanos no dimensionamos en su justa medida la gravedad de la inutilidad de este Gobierno, y las consecuencias de su incompetencia.

El otro día, en una entrevista en la Radio Monumental, el presidente Marco Trovato comentó que el Olimpia estaba en avanzadas etapas de negociación para traerlo al club al alemán Lukas Podolski.

Pero, sucedió que a su familia se le ocurrió buscar en Google para saber a dónde se iban a ir a meter, y ahí nomás saltó una noticia, de Paraguay: el presidente de la República tenía dengue. Hasta ahí llegaron las ganas del alemán de venir a jugar al Rey de Copas…

Por suerte, Manolito Adebayor sí se animó, y gracias a su llegada a esta isla rodeada de tierra, hablan de nosotros en todo el planeta. Y hablan no por un golpe de Estado ni porque seamos los más corruptos ni porque somos los campeones en pobreza extrema, sino por el fútbol, que últimamente es lo único que nos da alegrías.

Por cierto, esperemos que además de una linda casa, auto y seguridad privada, le hayan explicado a Adebayor ¡que tiene que usar repelente!

En el Paraguay tenemos dengue desde hace 20 años.

No estamos hablando de cáncer o sida. Estamos hablando de una enfermedad provocada por la picadura de un mosquito, el Aedes aegypti contagiado por la enfermedad, que va picando de persona en persona y así se arma la epidemia. Vale decir que, sin mosquito, no hay enfermedad.

Pero no, como el infortunio siente un amor enfermizo por el Paraguay, nos han tocado los peores políticos del mundo mundial.

Si sos ministro de Salud en Paraguay tenés que saber que el dengue es endémico (circula durante todo el año) y por lo tanto con un poco de planificación y trabajo coordinado con funcionarios de todas las instituciones del Estado, es posible evitar la catástrofe. Al río no lo podés controlar, pero al mosquito sí.

300 mil funcionarios públicos mantenemos los paraguayos, ¡y esos inútiles no son capaces de evitar una epidemia! Y después, para tapar su ineptitud, lo primero que hacen es salir a insultar al pueblo paraguayo llamándole “puerco”. Puercos son los funcionarios que aceptan cargos sin estar capacitados para el trabajo.

En cada epidemia que tuvimos desde hace 20 años, las autoridades de todos los gobiernos hacen lo mismo. Reaccionan como si fuera la primera vez que hay dengue y demuestran que no tienen idea de qué hacer.

El Ministerio de Salud debería estar coordinando, durante todo el año, el trabajo con todas las instituciones que pueden ayudar a eliminar los mosquitos. Y eso incluye especialmente a las municipalidades de todo el país. Pero no, a nadie se le ocurre hacer campañas educativas, a nadie se le ocurre controlar los criaderos durante todo el año. A nadie se le ocurre dejar de gastar dinero a lo loco cuando el problema ya está instalado, con cortos publicitarios horribles y seudocampañas educativas, con cancioncillas espantosas.

Nos movemos por la inercia y la improvisación es la marca país. A lo mejor Podolski se dio cuenta y por eso no vino. Estamos de cama, por culpa de un mosquito.

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