Las caravanas de vehículos en las que los alumnos llegan al colegio el último día de clases, montados peligrosamente en las ventanillas o carrocerías de los autos sigue siendo una práctica entre los que egresan de la secundaria.
Esta actividad suele ir precedida de una fiesta o especie de vigilia donde se reúnen los estudiantes hasta el amanecer y hace que en algunos casos lleguen alcoholizados al local escolar.
La comisaria Elisa Ledesma, de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, recuerda que las caravanas no están permitidas y que serán controladas por las fuerzas del orden. Añadió que los efectivos destacados para la seguridad en las instituciones educativas se encargan de hablar con los directores a fin de brindar recomendaciones de seguridad sobre estos casos.
CRITERIO. El presidente de Federación de Asociaciones de Padres, Fedapar, Javier Leiro, indicó que las caravanas constituyen un problema social que no se está resolviendo por falta de criterios unificados entre las instancias de responsabilidad.
En primer lugar mencionó a las familias, donde hay discrepancias ya que algunas permiten y otras censuran. Luego citó a la Municipalidad, que es la encargada de velar por la seguridad de las personas, el control de las fiestas, el consumo de alcohol y la venta, pero que en muchos casos no cumple con este cometido ni aplica sanciones.
También indica que la Policía muchas veces permite las caravanas de vehículos, incluso con menores conduciendo, otros colgados de las ventanillas, con música estridente e infringiendo todas las leyes. Finalmente, apunta a la responsabilidad de los colegios, que cayeron en la permisividad al aceptar estos excesos.
FIESTAS. La comisaria Ledesma también señala a los padres y directores como responsables de prevenir situaciones como el consumo de bebidas alcohólicas en las fiestas de colación.
Pide no solo el acompañamiento de los padres en las actividades de los estudiantes, sino que asuman la responsabilidad de la organización de las fiestas u otras actividades.