San Lorenzo es un equipo que toca bien el balón por ambos costados, pero tiene muchos inconvenientes para llegar hasta el área del adversario.
El Legendario clavó muy temprano la estocada. Fue después de un tiro libre de Juan Patiño, que desvió a medias el portero Wilson Quiñónez y quedó a merced para Luis Cabral, quien definió bien, mas el esférico pegó en el caño derecho y volvió para Cabral, que esta vez lo empujó para que tocara la red.
San Lorenzo tuvo una tímida reacción y el Legendario se constituyó en el equipo que monopolizó las acciones. Cuando por lo que sucedía dentro de la cancha era impensable una paridad, Cristian Trombetta bajó la pelota en el área rival y Gerardo Arévalos pegó de zurda y el balón caprichosamente se escurrió entre las piernas al arquero del Aurinegro, Aguilar.
El Legendario continuó con mejor labor que el Rayadito, que solo se limitó a la marca y a defenderse.
Juan Aguilar ganó por el carril derecho, como toda la noche y sacó el centro preciso para la aparición de Patiño, quien conectó de cabeza y después festejó con sus compañeros.
MÁS ENTUSIASMADO. La necesidad hizo que San Lorenzo se animara más en el complemento. Creó varias opciones. Puso más actitud y creó muchos inconvenientes a un Guaraní que parecía muy conformista con su accionar.
San Lorenzo mejoró mucho en su fútbol y opciones como para llegar a la paridad, las tuvo y al final las capitalizó.
En los minutos finales el Rayadito hizo que Alfredo Aguilar y todos los defensores tuvieran mucho trabajo.
Y llegó el premio para San Lorenzo, porque Osvaldo Romero encontró un balón en el área y definió muy bien para alimentar esa ilusión de seguir en la Primera División.
Guaraní bajó su nivel y dejó escapar la posibilidad de ganar. Incluso en dos ocasiones Patiño y Fernando Fernández enviaron dos balonazos al travesaño.