Según los términos del acuerdo para la formación de un gobierno de unión con su antiguo rival Benny Gantz, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, podría anunciar a partir del 1 de julio su estrategia para llevar a cabo el plan de la administración de Donald Trump para Oriente Medio.
Este plan prevé la anexión por Israel del Valle del Jordán, un extensa lengua de tierra muy fértil, y del centenar de colonias judías en Cisjordania ocupada, además de la creación de un Estado palestino en un territorio reducido que no tendría Jerusalén Este como capital, como exigen los palestinos.
Para Netanyahu, el plan de Trump ofrece la “oportunidad histórica” de hacer valer la “soberanía” de Israel en zonas de “Judea-Samaria”, nombre bíblico que Israel usa para referirse a Cisjordania.
Para ello, Netanyahu cuenta solo con unos meses ya que la reelección en Washington de su principal aliado, Donald Trump, no está asegurada, según los analistas.
Asimismo, tiene a su favor las divisiones en el seno de la Unión Europea, primer socio económico de Israel, sobre posibles sanciones y una baja movilización de la población palestina contra este proyecto.
RECHAZO EN ONU. El proyecto sufrió un revés importante el miércoles cuando fue rechazado, salvo por EEUU, en el Consejo de Seguridad de la ONU porque es un plan que puede “poner fin a los esfuerzos internacionales en favor de la creación de un Estado palestino viable”.
“Para Netanyahu, se trata de tragarse el elefante; la cuestión es saber el tamaño del pedazo que tragará, es decir, cuáles serán los territorios anexados”, dice un diplomático occidental.
En las últimas semanas, Netanyahu, el primer ministro israelí que más tiempo ha pasado en el cargo desde la creación del Estado, ha multiplicado los encuentros con los representantes de los más de 450.000 colonos que residen en asentamientos de Cisjordania, tierra en la que viven más de 2,8 millones de palestinos.
En un escenario maximalista, Israel se anexionaría tanto las colonias como el Valle del Jordán, y en un escenario minimalista empezaría por la anexión de colonias o grandes bloques de colonias de Cisjordania como Maalé Adumim o Gush Etzion.
“La amplitud de la anexión tendrá sin duda un impacto en la intensidad de la reacción internacional”, dice Nimrod Goren, fundador de Mitiv, un instituto de investigación sobre Oriente Medio y profesor de la Universidad hebraica de Jerusalén.
De parte palestina, “un recrudecimiento de la violencia en la Franja de Gaza o en Cisjordania haría que otros países intensifiquen su respuesta y quizá se impliquen más”, dice. En plena crisis económica por el Covid-19, el apoyo a la anexión ha ido perdiendo fuerza en Israel y ha caído por debajo del 50%, debido al temor a una nueva ola de violencia.
Amenaza de Hamas
La anexión de partes de Cisjordania será una “declaración de guerra” a los palestinos, advirtió el jueves el brazo armado de Hamas, el movimiento islamista palestino que ostenta el poder en Gaza. “La resistencia (palestina) considera la anexión de Cisjordania y el Valle del Jordán como una declaración de guerra contra nuestro pueblo y haremos todo lo posible para que el enemigo se arrepienta”, dijo el portavoz de las brigadas Ezzedin al-Qassam, Abu Obaida. Sus declaraciones se producen a pocos días del anuncio de Israel sobre la aplicación del plan.