Interior

Pirapó, cuna de inmigrantes japoneses cumple 6 décadas

 

Hace 60 años los migrantes japoneses fundaron Pirapó, una ciudad ubicada a 70 kilómetros de Encarnación, en Itapúa. El nombre proviene del guaraní y significa pez que salta. La denominación se originó porque en el arroyo Pirapó había muchos peces y la gente podía agarrarlos con la mano, según cuentan los pobladores.

Andrés Nagami, ex intendente de Pirapó, es uno de los descendientes de las familias inmigrantes japonesas que fundaron la ciudad. “Nací en Pirapó y por ende ya tengo más incorporadas las costumbres de los paraguayos que con el tiempo fueron viniendo a poblar junto a los japoneses nuestra colonia, aunque debo decir que mantengo las costumbres y tradiciones de mis ancestros”, cuenta Nagami.

Los padres de Nagami nacieron en Japón, pero migraron a Paraguay. “Vinieron como inmigrantes con las primeras familias que se instalaron en Pirapó. Gracias al esfuerzo que pusieron ellos junto a otras familias provenientes del Japón salieron adelante”.

Estimativamente, 420 familias formaron parte de la primera inmigración japonesa que fundó Pirapó en 1960. Con los años, la mitad se fue de la localidad porque no aguantaron las difíciles circunstancias que rodearon los primeros años de la comunidad y tuvieron que buscar nuevos rumbos. Numerosas familias retornaron a Japón y otras fueron a otros lugares del país y a otros países.

Las familias que se quedaron soportaron las dificultades iniciales presentadas en los primeros años de la colonia, pero pronto lograron repuntar, ya que la fertilidad de la tierra ayudó considerablemente para producir rubros de consumo.

Posteriormente, repuntaron en la producción de la soja, el trigo y otros rubros. La mecanización agrícola se incorporó y favoreció a un rápido desarrollo de la comunidad. Hoy Pirapó tiene 9.000 habitantes.

INVERSIÓN. El intendente, Milciades Flores, dijo que da respaldo a sectores como salud, educación y para el arreglo de los caminos vecinales que en su mayor parte aún siguen siendo de tierra. “Estamos manteniendo los caminos vecinales en buen estado porque así los colonos sacan sus productos a los lugares de comercialización y además invertimos en la formación de nuestros jóvenes otorgándoles becas y apoyando decididamente a todo el sector educativo de nuestra comunidad”. Este año, el festejo fundacional que se conmemora hoy se reduce a un sencillo acto, teniendo en cuenta las restricciones sanitarias por la pandemia del coronavirus (Covid-19).

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