Opinión

Piedad, amigos del Gafilat

Alfredo Boccia Paz - Galiboc@tigo.com.py

Ha desembarcado en el país la primera avanzada del Gafilat. Se trata del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica que viene a evaluar nuestro sistema de combate al lavado de activos y el financiamiento del terrorismo. Es el inicio de un proceso que se desarrollará a lo largo del año próximo. Para el Paraguay es de crucial importancia aprobar este examen, pues de lo contrario entraríamos en la ominosa lista gris, integrada por los países a los que el organismo considera como “no cooperadores” en la lucha contra el lavado de dinero.

Ya estuvimos en dicha lista hace una década y no guardamos buen recuerdo. Tuvimos que poner un gran empeño promulgando leyes relacionadas con el lavado que antes no existían, creando la Seprelad y tipificando mejor los delitos vinculados al terrorismo. En la siguiente ronda de evaluación, en el 2012, creyeron en nuestras declaradas buenas intenciones y nos sacaron del pozo.

Es que estar allí es altamente perjudicial para la economía nacional, pues genera una mala imagen que aleja las inversiones, hace que los préstamos internacionales suban sus tasas y sus exigencias por el mayor riesgo país. El impacto se siente a todos los niveles. Todos miran con desconfianza a los países que están en la lista gris. Si no pasamos esta evaluación, retrocederemos diez años y podemos ir olvidándonos del ansiado grado de inversión, del que tanto hablan los economistas.

No es poco el esfuerzo que hemos hecho para intentar zafar del infierno. Hace unos días, el Congreso Nacional aprobó la última de una docena de leyes antilavado y crimen organizado presentadas por el Poder Ejecutivo. Es una buena señal, sobre todo si se tiene en cuenta que no son pocos los políticos vinculados a ambos delitos. La noticia negativa es que Gafilat no viene a juzgar el esfuerzo, sino los resultados. Ya no le bastan los avances normativos, sino los resultados del Estado en la detección y castigo de esos crímenes. Y en ese terreno perdemos, pues no tenemos condenas que mostrar y, hasta hace muy poco, la Seprelad era una institución ciega, sorda y muda.

Para peor, la comitiva de examinadores no pudo llegar en peor momento. Fue justo cuando el pedido de detención del ex presidente Horacio Cartes por parte de un juez brasileño estaba en los titulares de la prensa mundial. Lo que le dio la ocasión de recordar este dato inoportuno: Paraguay es uno de los principales productores de cigarrillos de contrabando, responsable del diez por ciento de todos los cigarrillos que se venden en el mercado negro a nivel mundial. Aunque a la Justicia paraguaya no le conste nada.

Messer fue protegido por sus amigotes durante su estadía paraguaya. Nos tuvimos que enterar por los brasileños, pues la Fiscalía General ni se inmutó cuando recibió los datos de la Comisión Bilateral de Investigación. Como tampoco sabía nada de Roque Silveira (Zero Um) quien, mientras era buscado en el Brasil, daba discursos en una expo agroganadera.

En fin, la coyuntura nos perjudicó. Pero aún tenemos tiempo de hacerlo mejor, para no aplazarnos. Por eso, como aquellos estudiantes poco preparados para el examen, solo nos resta pedirles a los interventores un poco de piedad.

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