Economía

PGN vs. reformas socioeconómicas

 

En la columna anterior había quedado claro, en opinión de tres economistas (Lorena Campos, Verónica Serafini y quien escribe esta columna), que no se podrá manejar bien el Presupuesto General de la Nación (PGN) si es que prevalecen cleptocracia e ineptocracia junto con nepotismo en sentido amplio (es decir, no solo poner a parientes en función pública, sino también a amigos, amantes, caseros, niñeras, operadores y recaudadores electorales, etc.). Llevan a mala calidad del gasto público. Tampoco se lo podrá manejar bien si los funcionarios públicos más encumbrados continúan con exorbitantes remuneraciones salariales y beneficios extra. Así como tampoco si, en época de recesión y estando bien advertidos de que no hay recursos disponibles para más aumentos extraordinarios, siguen adjudicándoselos con adicionales siderales. También quedó claro que, si no se modifica el modelo económico ni el patrón de ingresos y egresos, el aumento legal de topes máximos a los saldos rojos de Hacienda, llevándolos del actual -1,5% en relación con el PIB a -3%, como lo propugnan algunos sectores interesados, aumentará la deformación estructural que lo aqueja. También se hizo resaltar la evidencia aplastante de que, en estas condiciones, la duplicación de los legalmente permitidos saldos rojos en Hacienda solo terminará en beneficio de los aprovechados de siempre, en funciones públicas, aumentando corrupción e impunidad.

DELITOS ECONÓMICOS Y CRIMEN ORGANIZADO. El sector público actual esta inserto en delitos económicos tradicionales (contrabando de mercaderías, también las de comercialización expresamente prohibida, piratería, producción de documentos falsos, evasión tributaria, etc.) y en los de nueva data o sofisticados (precios de transferencia, lavado de dinero cruento, giros ilegales no solamente a paraísos fiscales sino también al terrorismo internacional, etc.) así como en crimen organizado (narcoterrorismo, secuestro, tortura y asesinato de las víctimas, en forma directa o por encargo, etc.). Si no se los pone freno ya mismo, pueden empeorar aún más. Ergo, no tiene sentido seguir tolerando este tipo de aumentazos en el PGN, que siguen siendo el síndrome más lacerante de esta deformación.

SUBCONTINENTE EN CRISIS. Sudamérica no esta regida ni legalmente ni institucionalmente como países industriales de economía de mercado (EEUU, UE, Japón, etc.) por sistemas jurídicos y económico-ecológicos coherentes. Además, es una de las zonas más desiguales del mundo, en términos sociales. Paraguay tampoco tiene políticas públicas orientadas hacia el desarrollo sostenible. Y el Poder Judicial es dependiente de los demás Poderes del Estado y de intereses creados. En esas condiciones, el vigente modelo de desarrollo económico dificulta la prosperidad compartida así como profundiza y amplía la desigualdad. La justicia social no hace gala de tal, la educación es pésima y la protección social escasa. Para peor INRI, nos hemos convertido en uno de los peores países depredadores de bosques del mundo! Pero, ojo, que el análisis debe ser integral y el enfoque diferenciado. No todo esta mal ni bien.

MAL Y BIEN. Estamos experimentando un Estado de Derecho maltrecho y una democracia incipiente. Pero gozamos de amplias libertades públicas (de reunión, de asociación, de prensa, etc.), sin prisioneros políticos, y en gran medida de mejores libertades económicas (aunque aún falta mejorar mucho en esto). Ostentamos fortaleza macroeconómica, aunque con una microeconomía abandonada a su suerte. Así las cosas, estamos lejos de ser un país en buen funcionamiento. Pero no pasamos por tiempos turbulentos como Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, ni por catástrofes como las de Venezuela ni por descalabros como los de Argentina. Y tenemos un promedio de crecimiento en la última década y media mejor que Brasil. Por otro lado, nuestra estabilidad monetaria ya es tradicional. Llevamos tres tercios de siglo manteniendo el nombre de nuestra moneda y sin haber anulado ni siquiera tan solo un 0.

EN RESUMEN. En algunos aspectos estamos mejor que nuestros países hermanos en el subcontinente; en otros igual de regular y en algunos otros peor que ellos. Depende del cristal... Finalmente, pero no por eso menos importante, nuestra deformación estructural y la indiferencia de nuestra ciudadanía dan escalofríos... todavía? Tenemos que deshacernos de delitos y criminalidades, acumulados en los niveles más encumbrados de la sociedad.

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