Como parte del homenaje, Encina recibirá un trofeo por el conjunto de su trayectoria, además de ofrecer una masterclass y participar en sesiones comentadas y otras actividades abiertas al público. La retrospectiva reunirá Hamaca paraguaya (2006), Ejercicios de memoria (2016) y Carta a un viejo Master (2024).
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A dos décadas de Hamaca paraguaya, la distinción vuelve a poner en circulación una filmografía atravesada por la memoria, la identidad, la ausencia y la historia. En conversación con Última Hora, Encina reflexiona sobre este reconocimiento, el recorrido del cine paraguayo y los desafíos que se abren para las nuevas generaciones.
“Este es nuestro momento”
Sobre ser la figura central de esta edición y el mensaje que lleva sobre el papel que Paraguay ocupa hoy en esa discusión sobre el futuro de nuestra cinematografía, la cineasta afirma que “quizá sea cierto eso de que las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir. Hace varios años, si no 20, desde Hamaca, que estamos intentando coincidir con el festival para que vaya, y justo se da en este momento, que ellos están de aniversario y nosotros, los que hicimos Hamaca, también”.
Encina está convencida de que los reconocimientos tienen su validez si la fuente que los propone los hace dignos, “y el festival de Belo Horizonte es un espacio en el que creo, amamos y creemos en las mismas cosas, y eso hace que me llene de felicidad ser reconocida en ese lugar”, mencionó al tiempo de agregar: “Pienso que Paraguay está, por fin, cosechando una tarea que nos llevó 20 años. Tenemos apoyo de parte del Estado, y eso nos pone en la mira de la región. Yo pienso en grande y creo que podemos ser la referencia en cuanto a la formación y a la producción”.
La destacada profesional cree en la mano de obra que Paraguay tiene para ofrecer, además de sus espacios, “y quizá, si nos centramos en una escuela de formación, podremos ofrecer también pensamiento. Es el gran desafío para las generaciones siguientes”.
Sobre la inteligencia artificial, que golpea al sector principalmente en el extranjero, Encina sostiene que la clave está en la formación, “están en tensión con el pensamiento con el advenimiento de la IA, y tenemos que lograr que no abandonen el pensamiento. Tenemos que centrarnos en formar artistas, gestores, productores, pensadores y consolidarnos. Este es nuestro momento”.
Sobre la genealogía y el legado de su obra
Películas como Hamaca paraguaya, Ejercicios de memoria y Eami son vistas hoy como piezas fundamentales de la identidad cinematográfica de la región. Su filmografía personal podría ser parte de una genealogía y un punto de referencia para las nuevas generaciones de cineastas en Latinoamérica, “creo que es un deseo de todo artista, el que su obra perdure, perdure en el tiempo. Es difícil hacer una película y que luego de 10, 20 o más años siga teniendo un recorrido, y todavía, un deseo más grande, que la gente joven te conozca por películas que fueron hechas hace años”.
Sabe que tanto Hamaca paraguaya, Ejercicios de memoria y otros trabajos, como Veladores, son objeto de estudio en mallas curriculares y cuando piensa ocasionalmente en esto, siente que construyó una cinematografía sin traicionarse. “Siempre creí en el pensamiento, siempre creí en la identidad, en la mirada, creí en lo que tengo para decir, y en este romance siempre tan complejo que tengo con el Paraguay, creo que pude retribuir a mi país lo que me dio para que lo mire y estudie”.
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Sobre la evolución del cine paraguayo
Históricamente, el cine paraguayo se percibía como una cinematografía periférica, pero hoy ocupa un lugar de respeto en los principales festivales del continente, y eso se debe a la calidad de los trabajos, pero que los desafíos continúan, en palabras de Encina. “Es muy difícil como país construir cinematografía, construir memoria cinematográfica, y pienso que era el gran desafío de mi generación, y lo hemos logrado. Hace ya varios años que Paraguay va consiguiendo ser parte de las competencias oficiales de los grandes festivales, llevando calidad, llevando novedad, porque tenemos nuestra forma propia de mirar el mundo, nuestra forma propia “de ser”, nuestro teko porã, y nuestras propias historias. El desafío de mi generación era el de presentar relatos sólidos y llevar nuestro cine al mundo, y lo hemos logrado”.
Añade que el mundo descubrió el cine paraguayo con Hamaca paraguaya, Las herederas, Tierra roja, 7 cajas, Bajo las banderas, el sol, Cuchillo de palo, El tiempo nublado, Isla alta.
“Mi generación hizo un buen trabajo y lo sigue haciendo, tenemos que sentirnos muy orgullosos y orgullosas de lo logrado. Quizá, damos la sensación de que estar en los lugares que estuvimos es algo normal, pero no, no es normal estar en Cannes, Berlín, Locarno, San Sebastián, Rotterdam, etc. Son instancias que demandan mucha calidad, y lo hemos logrado”, menciona con orgullo al destacar que ahora están ante otro desafío, “el de hacer que nuestras películas nos tengan como productores mayoritarios, y que Paraguay se consolide también desde el punto de vista de la formación, que además genera capital, porque sí, lo genera, y formar profesionales para que sean las cabezas de equipo de los rodajes a venir. Es un gran desafío, pero estamos listos. ¡Estamos listas!”
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Una mirada hacia el futuro
El reconocimiento en CineBH llega, así, en un momento que la propia Encina define como una oportunidad para el cine paraguayo. Su mirada no se detiene únicamente en lo alcanzado durante estas dos décadas, sino que apunta hacia la formación, la producción y la construcción de pensamiento como los próximos territorios de crecimiento.
Mientras su obra vuelve a encontrarse con nuevas generaciones a través de una retrospectiva que reúne algunas de sus películas fundamentales, Paz Encina llega a Belo Horizonte llevando consigo una cinematografía que nació desde una mirada profundamente paraguaya y que consiguió dialogar con el mundo sin desprenderse de su identidad.
El homenaje de CineBH reconoce una trayectoria, pero también vuelve a poner en escena una pregunta que atraviesa la obra de Encina y el presente del cine paraguayo: que podemos construir desde aquí hacia adelante.