La Pastoral Indígena Espíritu Santo, dependiente de la Congregación Misionera Siervas del Espíritu Santo con sede en Nueva Esperanza (Canindeyú), hizo público un comunicado en el que expresa su profunda indignación ante los continuos atropellos sufridos por los miembros de la comunidad indígena Tekoha Yapo. El pronunciamiento señala directamente a civiles armados y a efectivos de las fuerzas públicas de avalar un supuesto esquema de expulsión territorial.
De acuerdo con el documento institucional, los ataques se llevan adelante bajo la excusa oficial de operativos de seguridad, pero en la práctica buscan desplazar a los nativos de su territorio ancestral y legalmente constituido. Las tierras de Y’apo abarcan una superficie de 11.098 hectáreas, demarcadas y amojonadas por el propio Estado paraguayo, que actualmente son pretendidas por la firma denominada Estancia Americana.
La organización pastoral recordó los hechos ocurridos el pasado 14 de agosto, fecha en la que, según la denuncia, civiles armados apoyados por fuerzas públicas ingresaron de forma violenta y sin orden judicial al asentamiento. En dicha ocasión, el líder indígena Antonio Carrillo y el maestro Catalino Correa fueron convocados a concurrir a la Estancia Americana y, posteriormente, hallados muertos.
Según la denuncia, el hecho fue presentado inicialmente por las autoridades bajo la versión de un supuesto enfrentamiento, hipótesis que es fuertemente cuestionada por la comunidad y las organizaciones religiosas, que reclaman una investigación imparcial y el esclarecimiento total de lo que califican como una ejecución brutal.
Asimismo, el comunicado advierte sobre la preocupante convivencia entre las fuerzas públicas y civiles armados de nacionalidad paraguaya y brasileña instalados en la misma estancia, desde donde se habrían perpetrado continuas incursiones en territorio comunitario.
Supuesto uso de recursos del Estado
La Pastoral Indígena denunció también la utilización de recursos del Estado en favor de intereses particulares. En el texto se señala que se han registrado ingresos de vehículos de guerra a la comunidad y sobrevuelos constantes de helicópteros militares por encima de los centros educativos de la zona.
Estos vuelos se realizan continuamente, creando espanto en los niños que se hallaban de recreo en dicha institución educativa, un hecho que la organización califica de incomprensible al tratarse del propio Estado, garante constitucional de la seguridad, respaldando acciones intimidatorias.
La comunidad de Tekoha Yapo cuenta con reconocimiento de Personería Jurídica, cinco escuelas primarias, dos colegios secundarios y un puesto de salud, todos financiados por el Estado paraguayo, lo que agrava la contradicción institucional de permitir su asedio.
Ante esta situación, la Pastoral Indígena Espíritu Santo exigió el esclarecimiento urgente de la muerte del líder Antonio Carrillo y el maestro Catalino Correa, garantizando investigaciones imparciales que se aparten de la versión oficial.
También solicitó que los responsables de las fuerzas de seguridad actúen con justicia y apego estricto a los derechos de los pueblos indígenas consagrados en la Constitución Nacional y los convenios internacionales, y que el Estado paraguayo cumpla su cometido principal de otorgar seguridad y protección a los pueblos originarios frente a las pretensiones territoriales de la Estancia Americana.