Un jurado popular juzga desde hoy en la Audiencia de Barcelona a la presunta infanticida, Marilina C., cuya defensa pide su absolución alegando que nunca tuvo intención de acabar con la vida de su hija y que no pudo prestar a la niña la asistencia debida para que sobreviviera porque se desmayó durante el parto.
El infanticidio ocurrió el 23 de marzo de 2008 en el domicilio de Barcelona que la acusada, de nacionalidad paraguaya, compartía con algunos familiares, entre ellos su hermana, a los que había ocultado su avanzado estado de gestación, pese a que estaba embarazada de 40 semanas.
Según mantiene el Ministerio público, cuando se inició el parto, la acusada se encerró en su habitación y, “plenamente consciente de que con su decisión podría en riesgo la vida del bebé”, dio a luz a una niña a la que supuestamente arrancó el cordón umbilical sin ligarlo después, lo que motivó la muerte de la recién nacida por hipovolemia.
Posteriormente, añade, la acusada envolvió el cuerpo de la bebé en distintas prendas de ropa y lo escondió en el cajón del armario de su habitación, donde al día siguiente fue encontrado por los Mossos d’Esquadra (la policía regional de Cataluña), mientras ella era ingresada en un hospital.
En sus alegaciones previas, la Fiscal ha mantenido que la acusada quería acabar con la vida de su hija y prueba de ello es, a su parecer, que durante el embarazo y el parto “omitió los cuidados y atenciones que requería esa situación”.
La versión de la defensa, que a lo sumo acepta que los hechos podrían constituir un homicidio imprudente, se basa en que la acusada sufrió una situación que “la desbordó por completo” y se vio atrapada por una cadena de mentiras a sus familiares, a los que durante meses ocultó su embarazo.
Según su abogada, Marilina, en situación de precariedad económica y que tiene en Paraguay otro hijo de cuatro años, tiene una personalidad vulnerable y muy sensible a lo que los demás piensen de ella y el problema no era el bebé que iba a tener, sino cómo se lo iba a tomar su familia.
Unos quince días antes del alumbramiento, señala su defensa, Marilina acudió al hospital porque pensaba equivocadamente que estaba de parto y, desde allí, envió varios mensajes a sus familiares en los que les explicaba que estaba abortando y que todo se había arreglado.
“Así tuvo que seguir con una mentira tras otra”, aseguró la defensa, y el día 23 de marzo, cuando se puso de parto, se desmayó mientras tiraba del bebé para extraerlo y, cuando despertó, se lo encontró muerto.
De acuerdo con la versión de la defensa, que considera que la acusada fue víctima de un “acceso de desesperación incontrolable y estrés físico y emocional”, Marilina siguió manteniendo su mentira ante el personal médico del hospital, donde intentó suicidarse unos días después mientras estaba ingresada. EFE