El progenitor y su hijo están alejados desde hace dos años, pero no hay día del año en que Juan no se despierte o se acueste sin pensar en él.
“No sé si está enfermo, cómo le va en la escuela, si durmió. Es terrible. Le quiero y estoy luchando para poder relacionarme con él”, comenta el papá que encabeza la agrupación Padres por siempre, que lucha contra la alienación parental desde hace casi un año.
En agosto pasado, el grupo de padres alejados de sus hijos nació con ocho miembros, y hoy ya son más de 100.
A estos padres que desean ser los héroes máximos de sus hijos o los primeros amores de sus hijas, a ellos que quieren compartir el tiempo, la vida, la alegría con sus críos, hoy les toca recordar con tristeza su día.
Esta sensación de desasociego desafía a los miembros de la agrupación, quienes resaltan que no dejarán que la conmemoración pase sin más, y organizan una reunión simbólica de sus miembros en el parque Ñu Guasu a las 9.30 para compartir un desayuno y a la vez contenerse entre sí y sumar esfuerzos.
Sin vínculos. Javier Cabrera se sumó a la causa de los padres cuando se dio cuenta de que no podía solo. Es papá de dos chicos, de 8 y 4 años. “Les preparaba el biberón, les cambiaba los pañales, pero de un día para el otro ellos le perdieron a su papá”, se lamenta el progenitor que hace dos años extraña a sus pequeños.
El síndrome de alienación parental consiste en un fenómeno que se da cuando un progenitor conviviente intenta programar a su hijo/a en contra del progenitor no conviviente.
Generalmente, surge luego de la ruptura entre padres en el contexto de un juicio de divorcio o por la custodia de los hijos. En la mayoría de los casos, existe un impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor vea a sus hijos o pueda convivir con ellos.
El caso de Germán Bittar es diferente, ahora. Aunque él sí ve cada tanto a sus tres hijos tras una acción judicial, no pierde la fe en mejorar el relacionamiento con ellos.
Un registro acabado de los días que vio a su hijo, conserva Alcides Fernández en una carpeta que lleva a todas partes. Hace un año y medio que no sabe de él y no quiere que su pequeño de 5 años y seis meses se sienta un “huérfano de padre vivo”, por eso no descansa y lucha tras 9 juicios de relacionamiento.
Así, estos padres que se sienten impotentes invitan hoy a otros en su misma situación a sumarse a través de la página de Facebook, Padres por siempre, para batallar juntos y lograr relacionarse con sus retoños en el futuro.