País

Panes y peces

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo 14,13-21.

Llama la atención, en primer lugar, su paciencia y compasión. “Ante la multitud que lo seguía y –por decirlo así– ‘no lo dejaba en paz’ –comentaba el papa Francisco–, Jesús no reacciona con irritación, no dice: ‘Esta gente me molesta’. No, no. Sino que reacciona con un sentimiento de compasión, porque sabe que no lo buscan por curiosidad, sino por necesidad. Pero estemos atentos: Compasión –lo que siente Jesús– no es sencillamente sentir piedad; ¡es algo más! Significa compartir, es decir, identificarse con el sufrimiento de los demás, hasta el punto de cargarlo sobre sí. Así es Jesús: Sufre junto con nosotros, sufre con nosotros, sufre por nosotros” (1).

También los discípulos se dan cuenta de lo avanzado de la hora y de la urgencia de esas personas por alimentarse, pero se desentienden de las necesidades de esas gentes y piden a Jesús que los despida “para que vayan a las aldeas a comprarse alimentos” (v. 15).

Vale la pena observar, como lo hace san Josemaría, que Jesús podía sacar el pan de donde le pareciera..., pero busca la cooperación humana: “Necesita de un niño, de un muchacho, de unos trozos de pan y de unos peces. Le hacemos falta tú y yo, hijo mío: ¡Y es Dios! Esto nos urge a ser generosos en nuestra correspondencia. No necesita para nada de ninguno de nosotros, y –al mismo tiempo– nos necesita a todos. ¡Qué maravilla! Lo poco que somos, lo poco que valemos, nuestros pocos talentos nos los pide, no se los podemos escatimar. Los dos peces, el pan: Todo” (2).

Los discípulos fueron generosos y le ofrecieron la escasa comida de que disponían.

La generosidad de Jesús que se nos ofrece como alimento en la Hostia santa manifiesta la grandeza de su amor. “Corresponder a tanto amor –invita a considerarlo san Josemaría– exige de nosotros una total entrega, del cuerpo y del alma: Oímos a Dios, le hablamos, lo vemos, lo gustamos. Y cuando las palabras no son suficientes, cantamos, animando a nuestra lengua –Pange, lingua!– a que proclame, en presencia de toda la humanidad, las grandezas del Señor” (4).

(Frases extractadas de https://opusdei.org/es/gospel/evangelio-domingo-decimoctavo-ordinario-ciclo-a/).

Dejá tu comentario