La pena fue dictada por un tribunal presidido por el juez Santiago Trinidad Núñez, e integrado por las magistradas Mirta Sánchez y Sady López.
El condenado, cuya identidad se resguarda para proteger a sus hijas, fue juzgado por los hechos punibles de proxenetismo y explotación sexual.
En el juicio, la fiscala Teresa Martínez, de la Unidad Especializada contra la Trata de Personas, probó que en el año 2013 el ahora condenado explotaba sexualmente a sus dos hijas de 12 y 15 años.
El caso fue denunciado por una docente de la zona en la Fiscalía Regional de Pedro Juan Caballero. La denuncia fue posteriormente derivada hasta la unidad a cargo de la fiscala Martínez.
“Se pudo probar la acusación con distintos medios, como declaraciones e informes de sicólogas que intervinieron, el testimonio de una vecina que era testigo, entre otros elementos”, relató la fiscala Martínez.
Las dos víctimas iban a prestar declaración en la audiencia, pero finalmente no lo hicieron para su protección.
No obstante, ambas víctimas declararon en el proceso ante una cámara Gesell, señaló la agente fiscal.
La investigación demostró que el padre sacó a sus dos hijas de la casa de la madre, quien siempre las crió. Ambas chicas aceptaron ir buscando mejores condiciones de vida, mencionó la fiscala.
Sin embargo, el padre las entregó a narcos del pueblo. Las chicas primero fueron asistidas por la Fiscalía y llevadas a un refugio en Pedro Juan Caballero, donde recibieron varias amenazas por lo que tuvieron que ser trasladadas, relató Martínez.