El presidente del Congreso, Jorge Oviedo Matto, negó un negociado en torno a la polémica adquisición por parte del Indert de una propiedad de la sociedad San Agustín SA, integrada por su padre.
Mandó al frente a colorados y patriaqueridistas que integraron la Comisión Bicameral de Presupuesto en el 2011 que dio luz verde a la compra en un principio por un valor de G. 75 mil millones.
Dio a conocer los entretelones del hecho y entregó algunos documentos justificando la adquisición.
Trajo a colación que la expropiación de la propiedad se aprobó en 1996 y se tardó 17 años en efectivizarse.
Mencionó que el jueves 28 se firmó la escritura y negó que el cheque se haya efectivizado en plena Semana Santa.
Señaló que tras la promulgación de la expropiación ingresaron los ocupantes a la propiedad y en el 2003 por otra ley se anuló.
Dijo que el titular del Indert, sin especificar si fue Marciano Barreto o Eugenio Alonso, solicitó a la Comisión Bicameral de Presupuesto que incluya el monto para el pago de las tierras para dar el título a los actuales ocupantes.
“Resulta que ahora se va Rogelio Benítez a un programa de televisión y dice ‘qué bárbaro’, y él era miembro de la Comisión. (Carlos) Soler dice ‘qué bárbaro, vamos a hacer una comisión de investigación’. Y por qué no le pregunta nomás a Olga López y ella le va a contar o a Miguel Carrizosa, o a Orlando Penner (que firmaron). Acá hay de todos los colores y de todos los gustos ideológicos”, ironizó.
Luego hizo alusión al síndico de Quiebras, Raúl Silva, a quien trató de “sinverguencita” y “tembiguái (capataz)” de los colorados.
“Fue utilizado por los colorados para la maniobra. Fue a mentir. Es grave lo que hizo. Presentó y firmó un escrito de contenido falso”, señaló.
Refirió que Silva se presentó en el Banco Nacional de Fomento como síndico indicando que hay una orden judicial que prohíbe todo tipo de venta, de pago de los bienes de la sociedad San Agustín, que él mismo había pedido levantar en el 2008. Trató a Silva de pescador de río revuelto.
TRANCAZO. Oviedo Matto insistió en que se trataba de una maniobra colorada que apuntaba a trancar las negociaciones entre liberales y oviedistas por el voto útil a favor de Efraín Alegre. Alegó que con este hecho la intención es “embarrar el acuerdo”.
Indicó que el caso de la propiedad y el las negociaciones son independientes. En cuanto al acuerdo, manifestó que podría afectar candidaturas parlamentarias, pero que “en la vida hay que apostar”.
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