Lunes/10/SETIEMBRE/2007
La popular Ña “Tora”, con la voz casi quebrada por la preocupación, hizo un llamado desesperado para dar con su hijo, quien le dijo que iba al interior a pasar el fin de semana. Ella lo “rastreó” y no pudo dar con su paradero.
Una mezcla de desesperación y celos se apoderaron de la mediática madre, quien dijo que “Pepino” fue hasta Buenos Aires, “en mala compañía”.
Cuevas llamó desde su teléfono celular al de Arturo Rubín, quien era el mediador entre madre e hijo. Allí la novela de la siesta comenzó a encaminarse a un final feliz.
Una vez más, Nelson Cuevas fue noticia, pero no por sus “gambetas” o goles, sino por la relación amor-odio, que tiene con su madre.