Desde tempranas horas de ayer se registró un gran embotellamiento en la arteria que conduce al cruce fronterizo, donde el descontrol y el caos fueron totales, a raíz de la inacción de los organismos de control en la zona.
A la medida de las autoridades argentinas, se sumó la protesta de los paseros de Encarnación que cerraron el cruce fronterizo en el lado paraguayo en protesta contra la medida adoptada por las autoridades argentinas de no permitir más la carga estática sobre el viaducto.
Esto produjo largas filas de vehículos por las calles y avenidas de Encarnación, donde se pudo ver una gran cantidad de automóviles con chapa argentina que pretendían volver al vecino país.
El problema que trae esta disposición argentina es que todos los automovilistas que van a cruzar a Posadas tienen que formar una interminable hilera, en el lado encarnaceno y ya no sobre el viaducto. Esta situación agravó aún más el conflicto en el cruce fronterizo y traslado el caos a las calles de Encarnación, donde la red de extorsión y coimas aprovechan las debilidades y complicidad institucional para los avivados que lucran abiertamente con la desesperación de la gente que están por horas en la fina. Todo esto convirtió parte del circuito comercial en tierra de nadie, donde impera la ley del “mbarete” y las coimas a plena luz del día.
Según Vialidad argentina, dicha medida es necesaria para preservar la integridad de la infraestructura del puente, así como garantizar la seguridad de los usuarios y prevenir posibles daños en su estructura. AR