Una vez más, la bancada colorada abandonó masivamente la sala, dejando solo a su colega Adalberto Ovelar. El parlamentario fue el único que quedó en el sector que ocupan los colorados dentro de la sala.
Apenas se estaba tratando el sexto punto del orden del día, cuando los senadores de la ANR y algunos de otros partidos dejaron sin cuórum la sesión. El punto referente al impuesto a la soja figuraba en el ítem 14°.
El desinterés de los legisladores por tocar el tema fue tal que ni siquiera se aprobó la moción de adelantar el tratamiento de los dos proyectos, como lo propuso el senador Silva Facetti.
Igualmente, el Frente Guasu insistirá con su propuesta, anunció una de las proyectistas, Esperanza Martínez, quien lamentó la actitud de sus colegas, y resaltó que no era la primera vez, recordando que en la sesión pasada también colorados y oviedistas se fueron cuando se iba a tratar el proyecto. Sin embargo, dijo que este impuesto no se puede postergar más, por lo que insistirán con el tratamiento en una próxima sesión.
Con respecto a la denuncia de los productores de soja, quienes dicen que cualquier tributo recaería sobre ellos, la senadora contestó que “en todo el sistema de producción el costo se va aumentando a medida que avanza la cadena; siempre es hacia adelante, no es hacia atrás”, por lo que se plantea gravar a la exportación, dijo.
DOS PROYECTOS. En la Cámara de Senadores hay dos proyectos que pretenden gravar la soja. El del Frente Guasu establece un impuesto del 15% a la exportación de granos en estado natural, que afectará a los exportadores de soja, maíz y trigo. Pretende recaudar anualmente unos USD 320 millones, que serían destinados a programas relacionados con la reforma agraria (50%), apoyo a la agricultura familiar campesina (20%), salud (20%), y obras de infraestructura y mantenimiento vial (10%).
El otro proyecto fue presentado por los liberales; no es una nueva ley, sino que plantea ampliar el impuesto a la renta de las actividades comerciales y de servicios (Iracis). Esta propuesta busca gravar con una tasa del 15% las ganancias de los exportadores de soja, en grano, aceite y harina. Pretende recaudar USD 60 millones al año, pero no establece el destino del dinero, lo que significa que iría directamente al Tesoro.