La palabra “alegría”, aquella expresión que vecinos recuerdan como el saludo permanente del padre José Zanardini, se convirtió en la esencia y el punto de partida de un mural que será inaugurado hoy a las 17:00 en Villa Lombardía, en Limpio. La obra busca ‘‘reflejar el espíritu cercano y humano del sacerdote y académico’’, destacan.
La inauguración se realizará en la intersección de las calles Enrique Cattaneo y Varesse, en Villa Lombardía, donde miembros de la comunidad compartirán un encuentro para recordar su memoria, su legado y el valor del arte comunitario. Según lo previsto, la actividad estará precedida por una procesión y una bendición en el lugar.
“El homenaje nace por parte de los vecinos de Villa Lombardía. Ellos fueron quienes más estuvieron de cerca con el padre Zanardini y solicitaron al Instituto Superior de Bellas Artes la posibilidad de una colaboración”, explicó el artista plástico Marco Reynaldi.
A partir de esa propuesta, el Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA) se sumó al proyecto mediante el trabajo de Reynaldi, quien además es docente, junto con estudiantes de la carrera de Artes Visuales Jonathan López y Carmen Cardozo.
Creación. Sobre el proceso creativo, Reynaldi comentó que el primer paso fue dialogar con representantes de la comunidad para comprender cómo querían recordar al sacerdote. “Ellos mismos pidieron que la cara del padre Zanardini sea plasmada mediante un mural. Hicimos un boceto rápido, les gustó y comenzamos el trabajo”.
La elaboración de la obra tomó aproximadamente tres semanas y, durante ese tiempo, despertó la curiosidad de los vecinos que seguían día a día el avance del retrato.
“Al principio preguntaban si realmente se iba a parecer, porque todavía no tenía forma. Pero cuando fue tomando cuerpo comenzaron a decir: ‘parece Zanardini’, y cuando el retrato quedó casi terminado ya reconocían totalmente su rostro”, relató.
La composición artística también buscó transmitir la energía y la personalidad que caracterizaban al sacerdote. “Nosotros pensamos en esa frase que él siempre decía: ‘Alegría’. Según comentaron los vecinos, él llegaba a un lugar y esa era su primera palabra”, expresó Reynaldi.
El artista explicó además que optaron por una paleta de colores vivos y contrastados, alejándose de un retrato tradicional. “Queríamos algo colorido y alegre, con movimiento. El fondo celeste también busca representar una dimensión más espiritual, ese ámbito celestial”, agregó.
El padre Zanardini enseñó el significado de la comunidad, ayudando a fundar la primera villa para familias vulnerables tras una gran inundación que dejó a todos sin nada.
Legado. José Zanardini, nacido en 1942 en Brescia, Italia, fue ingeniero químico y civil egresado del Politécnico de Milán, además de filósofo, teólogo, sociólogo, docente e investigador especializado en culturas originarias del Paraguay.
Durante más de dos décadas dirigió el Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica de Asunción y desempeñó funciones vinculadas a la investigación, la interculturalidad y el bilingüismo.
Fue miembro de importantes academias históricas y dejó una amplia producción intelectual, con obras enfocadas en pueblos indígenas, diversidad cultural y espiritualidad, consolidándose como una de las figuras más influyentes en el estudio y la promoción de las culturas originarias del país. El sacerdote falleció el pasado 19 de enero.
- “El homenaje nace de los vecinos de Villa Lombardía. Ellos estuvieron muy cerca con el padre Zanardini’’. Marco Reynaldi, artista plástico.