EFE
WASHINGTON, EEUU
El obispo católico de EEUU Kevin Rhoades ha dado el “imprimátur” a una aplicación que, por solo 1,99 dólares, ayuda a que los pecadores preparen la confesión en la pantalla de su teléfono celular, informó ayer su diócesis.
Tim Johnson, editor del periódico Today’s Catholic de la diócesis de Fort Wayne, en Indiana, explicó que Rhoades revisó el material sin encontrar nada que ofenda las enseñanzas de la Iglesia sobre fe y moral y por lo tanto puede publicarse.
Según explicó la portavoz de la Conferencia Episcopal estadounidense, María Muñoz, se trata de la primera ocasión en que un obispo de este país da el “imprimátur”, o visto bueno, a una aplicación para las nuevas tecnologías.
La aplicación Confession de ninguna manera sustituye al recuento de pecados cara a cara con un sacerdote ni su uso equivale a la absolución que otorga el confesor, pero según los creadores de la aplicación, sí ayuda a que el católico se prepare mejor para el sacramento.
Para el uso de Confession, el católico puesto al día en materias tecnológicas sólo tiene que descargar la aplicación en su teléfono IPhone, por el mismo precio que una canción de Lady Gaga.
PROGRAMA EN EL CELULAR. Una vez instalada en el celular y abierta, la aplicación diseñada por la firma Littleiapps, de South Bend en Indiana, comienza el examen de conciencia, hecho a medida del usuario. El pecador (o la pecadora) registra su edad, sexo y si se trata de una persona soltera, casada o miembro del clero. Según el perfil que se configure, la aplicación sugerirá una serie de pecados estándar, para que el creyente decida si los cometió o no y vaya con los “deberes hechos” al confesionario. Pero la lista, además, se puede personalizar con otros pecados que el usuario sea consciente de haber cometido y que no estén incluidos en la lista corriente, explican los inventores de la aplicación, los hermanos Patrick y Chip Leinen y su amigo Ryan Kreager. Como un confesor de carne y hueso, la aplicación consulta también al pecador cuánto tiempo pasó desde la última confesión, sea días, meses o años.
ACTO DE CONTRICIÓN. El usuario puede elegir también, una vez elaborada su lista de pecados, entre siete diferentes actos de contrición. En el caso de que más de una persona vaya a usar el mismo iPhone (puede adquirirse un interfaz para el iPad o el iPod Touch), cada una podrá tener su propia “cuenta”, con su contraseña correspondiente. Según los creadores de la aplicación “la respuesta fue abrumadora”, pero tuvieron que disculparse ante los católicos que no cuenten con los dispositivos de Apple. Confession no está disponible en otras plataformas, aunque la firma que la creó explora la posibilidad de desarrollar versiones para otros teléfonos inteligentes. Según Today’s Catholic, la aplicación y el imprimátur de Rhoades se adecuan a lo recomendado por Benedicto XVI en su reciente documento papal Verdad, proclamación y autenticidad de la vida en la era digital. No basta, según el papa, que “se proclame el Evangelio en los nuevos medios”, sino que los católicos deben dar “testimonio de forma coherente”. Kraeger sostuvo que la aplicación se creó para 2 tipos de personas. A los católicos que acuden a confesarse regularmente, la aplicación les proporciona información, al enumerar los posibles pecados que hayan podido cometer.
“SERÍA UNA MANERA DE ACERCAMIENTO”
“Yo creo que eso es una manera de buscar un acercamiento entre la Iglesia y los feligreses”, manifestó monseñor Ricardo Valenzuela al ser consultado sobre la confesión por celular que pretende usarse en EEUU. Señaló que “es para mí toda una novedad, pero vuelvo a repetir que debido a los casos ocurridos con los sacerdotes en ese país, es que se busca una nueva estrategia de confianza hacia los curas. Además, hay que tener también en cuenta el carácter de los estadounidenses de ver las cosas, son muy especiales”. Agregó que “hay que analizar qué alcance tendrá esa aplicación sobre el acto de contrición. Sería bueno saber qué opinión tiene la Santa Sede sobre este nuevo uso de este sistema”.