Obama, acompañado por el Prefecto de la Casa Pontificia, el arzobispo Georg Ganswein, fue escoltado en el palacio pontificio por los “gentilhombres” del papa y la Guardia Suiza y una amplia delegación de la que formaba parte también el Secretario de Estado estadounidense, John Kerry.
Francisco recibió a Obama en la Sala del Tronetto, anexa a la Biblioteca Privada, acompañado por Ganswein.
Después pasaron a la Biblioteca privada, donde se sentaron uno frente a otro delante de un escritorio y tras algunos minutos de conversación informal, los fotógrafos, cámaras de televisión y periodistas abandonaron la Biblioteca Privada y comenzó el coloquio privado, con la ayuda de intérpretes.