05 abr. 2026

“No pasó nada”, dice ganadero de la zona del EPP

Por Carlos Marcelo Aquino

SAN PEDRO

El ganadero de San Pedro, sobre quien el martes corrió la versión por algunas radios de que supuestamente fue secuestrado, dijo ayer en su casa a ÚH que “no pasó nada”. El hombre ya se encuentra en su domicilio, donde conversó con este medio.

Según reconoció Ramón Brítez Agüero, a pedido de sus hijos, quienes recibieron instrucciones de la Policía, abandonó el martes a la tarde su estancia ubicada en el límite entre los distritos de Tacuatí, Nueva Germania y San Pedro del Ycuamandyyú.

El ganadero recordó que desde el 2008 su hijo Manuel y él cuentan con custodia policial, luego de recibir amenazas de secuestro, probablemente por miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Si bien el hombre de 68 años negó que se haya concretado aquella primera amenaza, fuentes policiales informaron que sus familiares supuestamente pagaron unos G. 250 millones por su liberación y que el domingo pasado fue presuntamente víctima de otro secuestro exprés, aunque Ramón Brítez Agüero lo volvió a negar. “No pasó nada, yo abandoné mi establecimiento el martes a la tarde, porque mis hijos me pidieron que lo haga, pero es mentira de que me hayan secuestrado. Lo que nos preguntamos con mi familia es de dónde surgió la información, pero aclaro que no pasó nada”, señaló Brítez Agüero, quien recibió a la prensa en su domicilio en San Pedro del Ycuamandyyú.

El establecimiento Santa Ana cuenta con 2.000 hectáreas y, según los investigadores, la zona es permanentemente controlada por los integrantes del EPP, por lo que la Policía dispuso controles en el lugar.

El ganadero, quien ya se encuentra en la capital del segundo departamento, reiteró hasta con cierto temor que nunca vio por la zona a ninguno de los miembros del EPP, aunque fuera de micrófono y a modo de comentario expresó que los habitantes de la zona señalan haber visto a hombre armados y vestidos de camuflaje circular por el lugar.

Por de pronto, a él (Brítez Agüero) no le consta que los del EPP hayan estado por su establecimiento y que mucho menos lo hayan secuestrado.

Su estancia linda una parte con la estancia Pyndoty, cuyo propietario es Alfredo Cabezas y la de Federico Robinson. Este último figuraba en la lista del EPP, según el escrito encontrado en el campamento de Horqueta.