Editorial

No olvidar otras enfermedades graves, además del coronavirus

Uno de los sectores que reclaman constantemente que están siendo dejados de lado en la asistencia médica y la provisión de medicamentos, debido a que la atención principal está puesta en la pandemia del Covid-19, son los pacientes de cáncer. Sostienen que se les ha privado de un pabellón que tenían en el Hospital Nacional en Itauguá para dar lugar a enfermos de coronavirus y que además no se les brinda la consideración debida. El Ministerio de Salud no debe desnudar un santo para vestir a otro. Aunque no formen parte de una pandemia, hay otros casos que siguen requiriendo cuidados sanitarios especiales, que pueden marcar las diferencias entre la vida y la muerte.

Desde que se inició la pandemia del Covid-19, la principal atención de las autoridades sanitarias se ha volcado en los preparativos para hacerle frente, como en la atención y el monitoreo de las personas que se han ido contagiando con este nuevo virus. Sin embargo, el colapso global que ha provocado la aparición de esta nueva enfermedad no ha impedido que sigan existiendo otras enfermedades graves, que, aunque no formen parte de una pandemia, también requieren de una atención especializada.

Uno de estos sectores afectados, que vienen reclamando insistentemente que están siendo abandonados por el Ministerio de Salud y otras instancias del Gobierno, son los pacientes oncológicos. Uno de los primeros inconvenientes que enfrentaron desde el inicio de la cuarentena fue que se les privó de un lugar especial que tenían destinado en el Hospital Nacional, ubicado en Itauguá. Unas 150 personas afectadas de cáncer, que venían siendo tratadas en un bloque especial en dicho centro asistencial, tuvieron que ser desalojadas para que el sitio pueda ser acondicionado para recibir a los enfermos de Covid-19. A pesar de las insistentes manifestaciones de protesta, solo se les prometió que podrán disponer nuevamente del sitio especial una vez que pase la pandemia.

Otra denuncia que viene siendo realizada en forma continua por organizaciones como la Asociación de Pacientes con Cáncer y Familiares (Apacfa), es que se ha producido una notable reducción en la provisión de los medicamentos especiales, tanto por centros del Ministerio de Salud como por el Instituto de Previsión Social (IPS). La situación, que ya venía siendo complicada antes de la pandemia, se ha vuelto aún más crítica tras la aparición del Covid-19.

A este reclamo, el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, ha respondido que la escasez de los fármacos y atención médica para los pacientes oncológicos está relacionada con el impacto de la pandemia del coronavirus a nivel mundial, ya que impide poder adquirir regularmente a las empresas proveedoras, y que se están estudiando las maneras de cubrir las necesidades en las próximas semanas. Sin embargo, una larga espera para quienes dependen de dichos medicamentos puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Lo llamativo es que ni los hospitales en donde se tuvo que desalojar a pacientes de cáncer y de otras enfermedades graves para alojar a pacientes de Covid-19 están colapsados aún con personas contagiadas por el nuevo virus, ni los fondos especiales que se han liberado para enfrentar a la pandemia se han podido utilizar significativamente. Es decir, el Covid-19 aún no ha resultado ser tan grave como sí lo son el cáncer y otras enfermedades que por el momento no están recibiendo la necesaria atención de parte de las autoridades sanitarias. Se debería lograr una autorización especial del Congreso para poder destinar también parte de los fondos de emergencia a estos casos.

El Ministerio de Salud no debe desnudar un santo para vestir a otro. Sin descuidar las necesarias acciones para enfrentar a la pandemia del coronavirus, el Estado no debe abandonar a su suerte a los pacientes oncológicos y de otras enfermedades igualmente severas.

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