Editorial

Negligente demora para adquirir insumos en lucha contra Covid

Desde el primer día de la cuarentena en el Paraguay, el 10 de marzo, cuando el Gobierno decidió tomar las primeras medidas, la ciudadanía ha asumido un comportamiento ejemplar. Obviamente ha habido excepciones y es indiscutible que la colaboración ha sido fundamental para tener los números que tenemos en estos momentos de la pandemia. Sin embargo, lo que nunca se pudo superar desde el inicio es la negligencia de los funcionarios del Estado para resolver la provisión de insumos para la lucha contra el Covid-19. Las demoras son negligencia, y las autoridades deben saber que la negligencia puede ser mortal. No solo exigimos transparencia, también exigimos eficiencia sin demoras.

Teniendo en consideración el gran sacrificio que han supuesto los meses de cuarentena y aislamiento, los titulares que anuncian investigación ante presuntos malos manejos de los recursos destinados a enfrentar la pandemia constituyen sin lugar a dudas un baño de realidad absolutamente innecesario para la ciudadanía.

Este era el momento en que más necesitábamos contar con funcionarios capacitados y confiables. Sin embargo, todo el buen trabajo que se ha realizado desde el Ministerio de Salud para contener el avance del coronavirus se está viendo comprometido debido a los viejos vicios que caracterizan al Estado paraguayo: la corrupción y una burocracia montada a su servicio.

De acuerdo con publicaciones de este diario, Salud Pública sigue sin contar con los insumos imprescindibles para la lucha contra el Covid-19, mientras las dilaciones juegan a favor de las proveedoras.

Señala ÚH que Salud Pública fue ajustando los plazos para acomodarse a firmas proveedoras. De hecho, el proceso para la compra de insumos y camas por parte del Ministerio de Salud es uno de los más cuestionados en esta época de pandemia.

La cartera sanitaria había adjudicado a las firmas Imedic SA y Eurotec SA, que pertenecen a una misma familia; se les otorgó un adelanto pese a que esto no estaba previsto en las condiciones iniciales dadas a conocer. Pero no solamente este punto forma parte de las dudas, sino también los plazos en la contratación, realizada por excepción bajo el argumento de urgencia impostergable.

El proceso, desde la invitación a los posibles proveedores hasta la adjudicación y firma de contrato, duró cuatro días, una velocidad que no se repitió luego. El primer plazo vencía el 20 de abril, 10 días después de que se haya firmado contrato. Ahí se dieron los retrasos que registró el primer avión carguero que tenía que venir desde China, que arribó finalmente el 18 de abril.

Se cumplió con el plazo de entrega del primer lote, pero los objetos puestos a consideración fueron rechazados entre el 21 y 27 de abril, por no cumplir con la totalidad de requisitos del pliego de bases y condiciones. Sin embargo, se tardó una semana más para iniciar el proceso de rescisión de los contratos, con lo cual a su vez comenzó otro plazo de 10 días hábiles (del 4 al 19 de mayo) para que las proveedoras hagan su descargo correspondiente.

Es un hecho que las dilaciones juegan a favor de las proveedoras, mientras que Salud Pública sigue sin contar con esos insumos para la lucha contra el Covid-19. Y ya cumplimos dos meses en cuarentena y aislamiento, poniendo el máximo esfuerzo por colaborar, haciendo sacrificios, mientras que la burocracia de un Estado paquidérmico y poco transparente boicotea el proceso y nos pone en un grave peligro a todos.

La ciudadanía debe exigir no solo un actuar transparente a sus autoridades, sino también hacer presión para que dejen de lado la displicencia. Estamos viviendo tiempos excepcionales y para enfrentar el reto precisamos del compromiso de todos. Los paraguayos han demostrado estar a la altura de las circunstancias, ahora es el momento de que su Gobierno también lo esté.

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