20 ene. 2026

Naturalidad y sencillez

El Salvador huye del espectáculo y de la vanagloria, de los gestos falsos y teatrales; se hace asequible a todos: a los enfermos desahuciados y a los más desamparados, que acuden confiadamente a él para implorarle el remedio de sus dolencias; a los Apóstoles que le preguntan sobre el sentido de las parábolas; a niños que le abrazan con confianza.

La sencillez es una manifestación de la humildad. Se opone radicalmente a todo lo que es postizo, artificial, engañoso. Y es una virtud especialmente necesaria para el trato con Dios, para la dirección espiritual, para el apostolado y la convivencia con las personas con las que cada día hemos de relacionarnos.

Si tu ojo fuera sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado. La sencillez exige claridad, transparencia y rectitud de intención, que nos preserva de tener una doble vida, de servir a dos señores: a Dios, y a uno mismo. La sencillez, además, requiere una voluntad fuerte, que nos lleve a escoger el bien, y que se imponga a las tendencias desordenadas de una vida exclusivamente sensitiva, y domine lo turbio y complicado que hay en todo hombre. El alma sencilla juzga de las cosas, de las personas y de los acontecimientos según un juicio recto iluminado por la fe, y no por las impresiones del momento.

Si somos sencillos con Dios sabremos serlo con quienes tratamos cada día, con nuestros parientes, amigos y compañeros. Y es sencillo quien actúa y habla en íntima armonía con lo que piensa y desea; quien se muestra a los demás tal como es, sin aparentar lo que no es o lo que no posee.

En su última homilía del año, el Papa este pasado 31 de diciembre, dijo: “Es necesario un gran acto de libertad cristiana para tener el coraje de proclamar, en nuestra ciudad, que urge defender a los pobres y no defenderse de los pobres. Es preciso servir a los débiles y no servirse de los débiles”, defendió el Papa durante su homilía en la Basílica de San Pedro.

Y advirtió: “Cuando una sociedad ignora a los pobres, los persigue y los criminaliza, los obliga a unirse a la mafia. Esa sociedad se empobrece hasta la miseria”. En la primera parte de su alocución, el Papa sostuvo, la Iglesia católica enseña que, al concluir el año o la jornada, es preciso realizar “un examen de conciencia”.

“¿Cómo es nuestro modo de vivir? ¿Vivimos como hijos o como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, libres? ¿O vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que el diablo nos hace creer que es de nuestro interés?”, cuestionó con semblante serio.

Y añadió: “Existe siempre en nuestro camino existencial una tendencia a resistir a la liberación. Tenemos miedo de la libertad y, paradójicamente, preferimos más o menos conscientemente la esclavitud”. El Papa criticó lo que calificó de “el reino del momento”, en el que, según él, “nos sentimos más seguros” porque “nos hace vivir momentos desvinculados de nuestro pasado y nuestro futuro”. “La esclavitud nos hace creer que no podemos soñar, volar, esperar con fe”, criticó.

Hay siempre en nuestro camino existencial una tendencia a resistirnos a la liberación; tenemos miedo de la libertad y, paradójicamente, preferimos más o menos inconscientemente la esclavitud.

Queridos hermanos y hermanas, concluir el año es volver a afirmar que existe una ‘última hora’ y que existe ‘la plenitud del tiempo’. Al concluir este año, al dar gracias y al pedir perdón, nos hará bien pedir la gracia de poder caminar en libertad para poder reparar los tantos daños hechos y poder defendernos de la nostalgia de la esclavitud, y no ‘añorar’ la esclavitud.

Que la Virgen Santa, la Santa Madre de Dios, que está en el corazón del templo de Dios – cuando la palabra –que era en el principio– se hizo uno de nosotros en el tiempo, ella que ha dado al mundo al Salvador, nos ayude a acogerlo con el corazón abierto, para ser y vivir verdaderamente libres, como hijos de Dios”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal y la http://www.infobae.com/2014/12/31/1618323-en-su-ultima-homilia-del-ano-el-papa-pidio-servir-los-debiles-vez-servirse-ellos)