La multinacional se acercó a la OMS para comprender cómo –a pesar de la cantidad de conocimiento científico que existe sobre el glifosato– el panel del IARC pudo haber establecido una clasificación que contradice las evaluaciones científicas y regulatorias, existentes. “Nos unimos a los demás miembros del Grupo de Trabajo de Glifosato de la Unión Europea y de Estados Unidos en nuestro desacuerdo con esta clasificación del IARC por varias razones”, dice parte del comunicado.
Prosiguen indicando que al ser consumidores, la seguridad de los productos es de suma importancia. “Todos los usos de glifosato incluidos en la etiqueta son seguros para la salud humana, lo que está respaldado en una de las bases de datos de salud humana más extensas en todo el mundo sobre productos agrícolas. De hecho, cada herbicida a base de glifosato en el mercado cumple los rigurosos estándares establecidos por las autoridades regulatorias para proteger la salud humana”, aclaran en el comunicado.
Agregan que la OMS, mediante las reuniones conjuntas con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), revisa periódicamente la toxicología de los agroquímicos.
“De esta forma, en los últimos 30 años la OMS ha analizado evidencia sobre glifosato en repetidas oportunidades, con las mismas conclusiones. Se obtuvieron resultados negativos en los estudios con respecto a la toxicidad del glifosato para la salud de los humanos y animales”, dice el comunicado.