País

Modernizar y humanizar atención en salud mental, desafío de nueva ley

Impacto. La normativa apunta a crear servicios de atención en comunidades a lo largo del país evitando desarraigo.

Reforma. Se pretende dar una función distinta al principal y único centro de atención en toda la República.

Carlos Elbo Morales

El silencio que inunda el amplio terreno lleno de árboles del Hospital Neurosiquiátrico permite agudizar los sentidos mientras se lo va recorriendo.

Pabellones hasta hace poco ocupados, tienen en sus paredes y techos el rastro del paso del tiempo, con el color oscuro de la humedad y el deterioro. Los rodean malezas y mobiliario en desuso.

En dos nuevas salas, los internados deambulan sus horas eternas, detrás de las rejas de hierro. En el sector destinado a los pacientes crónicos, 35 de ellos deben compartir un baño en condición infrahumana.

Desidia y abandono son las palabras con las que se ha descrito la situación actual del Neurosiquiátrico. Ello refleja también el estado de la salud mental en el país, afirman quienes trabajan en esta área.

Sin embargo, ahora ven la posibilidad de cambio. La Ley 7018 de Salud Mental recientemente promulgada por el Ejecutivo puede brindar esa vuelta de tuerca a esta área.

Martha Perrotta, psicoanalista e integrante de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social y Salud Colectiva (Alames-Paraguay), considera a la ley un cambio tremendamente importante para el modelo vigente en el país.

“El sistema nacional de salud nunca le dio el espacio necesario a todo lo vinculado a la salud mental”, dice.

Alames y otras organizaciones e instituciones del Estado trabajaron en conjunto para elaborar la ley de la que se venía hablando desde los 90.

“Buscamos una transformación que elimine la vulneración de sus derechos humanos. Esta vulneración es sufrida en el encierro en los manicomios y en la descalificación política y jurídica de las personas”, dice la psicóloga Ruth Irala, también integrante de Alames.

Objetivos

Aunque en los últimos años el sistema público sumó consultorios para la atención de la salud mental, la necesidad de más espacios de atención sigue siendo alta.

La llegada de la pandemia, con cifras que se dispararon en ansiedad, depresión, entre otros problemas, vino a reflejar más dicho déficit.

Las Unidades de Internación de Psiquiatría existentes en el país dentro del sistema público son muy pocas. Con la nueva ley se espera que cada hospital regional cuente con estos espacios.

Actualmente el Hospital Neurosiquiátrico es el principal en el país. En Pedro Juan Caballero se tienen seis camas. También el Hospital de Clínicas cuenta con dicha unidad.

“La demanda es altísima. Nosotros no podemos rechazar pacientes que tengan un criterio de internación”, cuenta el director del Neurosiquiátrico, doctor Aldo Castiglioni.

El panorama actual repercute en varios aspectos, señala Castiglioni. Desde el tratamiento, brindar servicio de mayor calidad y hasta el mantenimiento de la infraestructura del centro asistencial que luce decadente.

El director resalta dos ejes fundamentales de la Ley 7018 que creará la Dirección Nacional de Salud Mental. En primer lugar, el posicionamiento de esta como prioridad.

En segundo término, los cambios que se implementarán en la atención. “La reforma de la salud mental consiste en la creación y fortalecimiento de las redes comunitarias de atención”, explica Castiglioni.

La normativa impulsará a que las Unidades de Salud de la Familia (USF) y los hospitales regionales se encarguen de brindar el servicio de salud mental a lo largo y ancho de toda la República.

Esto evitará que las personas que necesiten consultar y recibir atención deban salir de sus localidades.

Ruth Irala, integrante de Alames, señala que con la 7018 se busca que el trabajo de salud mental apunte a la prevención, rehabilitación e inclusión con la población en su comunidad.

Martha Perrota puntualiza que con esta ley los hospitales no solo tienen que plantearse la adecuación de la infraestructura para la salud mental.

“Implicará una tarea ardua, difícil en la que los prejuicios y el rechazo que existe hacia las personas con padecimiento psíquico se va a dar. Y se da de hecho en todas partes”.

Irala señala que esta tarea ya puede realizarse con las instituciones formativas de todos los trabajadores. No solo psicólogos y psiquiatras, sino de todos que deseen estar en el campo de salud mental.

Tener el presupuesto para llevar adelante la transformación es otro desafío que se tiene por delante, vaticina Perrota. Sobre todo por los grandes recursos que requerirá esta tarea pendiente hace décadas.

¿Cuál será el destino del Neurosiquiátrico?

Durante la elaboración de la Ley de Salud Mental, Alames planteó entre tres a cinco años para el cierre del Hospital Neurosiquiátrico en su actual función.

Sin embargo, la ley no pone un plazo específico para que esto ocurra, puntualiza Martha Perrotta, representante de dicha organización en dicho proceso.

El doctor Aldo Castiglioni menciona que con la 7.018 el centro asistencial funcionará solamente para casos agudos, un centro de atención en urgencias siquiátricas.

Los pacientes deberán cumplir criterios para llegar a ese nivel de complejidad para acceder a la atención integral y luego reinsertase a la sociedad. “Ese es el objetivo que tiene nuestro país”, señala Castiglioni.

La representante de Alames plantea que las personas que ya no tienen contacto con sus familiares, sean llevadas a hogares sustitutos. Estos espacios deben replantearse no solo en su infraestructura sino también en su funcionamiento.

Sobre el pedido del cierre del hospital, Castiglioni pone como ejemplo situaciones similares ocurridas en otros países donde se aceleraron los procesos.

“Ocurren cuatro fenómenos catastróficos. Cuando se acelera un cierre de un hospital como este, al disminuirse esas camas aumenta la población carcelaria”.

“A ello se suma el aumento de la indigencia y el aumento de los suicidios. El último fenómeno es el reingreso al hospital”.

Martha Perrotta enfatiza lo significativo que resulta el neurosiquiátrico para todos y en particular para quienes trabajan en la Salud Mental.

Por ello recalca que es necesario empezar el proceso de traslado de los pacientes crónicos a otros lugares. El sistema de salud debe aggiornarse para transformar el enfoque manicomial actual a uno enfocado en los derechos humanos.

“Allí (en el Neurosiquiátrico), se tortura a la gente. Se siguen utilizando métodos como el electroshock. La persona pierde su identidad desde el momento en que se interna”, expresó la sicoanalista. Castiglioni admite que aún se sigue usando la terapia de electroshock. “Se usa acá y en todo el mundo”, dice.

304 es el total estimado de pacientes con los que cuenta el Hospital Neurosiquiátrico. Entre los de condición crónica algunos llevan 30 años de internación en el lugar.

30.000 millones de guaraníes es el presupuesto anual con que cuenta el principal centro de salud mental en el país para todos los gastos que implica su funcionamiento.

40.000 es el número de consultas que al año recibe el Hospital Neurosiquiátrico. Alrededor de 200 pacientes por día acuden al consul

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