“El odio y el desprecio con el que se expresa el delincuente Lula da Silva de #Brazil hacia NUESTRO Secretario de Estado @marcorubio proviene directamente de sus jefes en la dictadura castrocomunista. Los brasileños se merecen mucho más que este puerco”. Este es el mensaje que el presidente argentino Javier Milei compartió en X en un momento en que las tensiones entre Buenos Aires y Brasilia parecían bajar, luego de un par de semanas de idas y vueltas que desembocaron en la degradación de las relaciones diplomáticas entre los socios del Mercosur.
La publicación original corresponde al congresista republicano Carlos Giménez, quien en su cuenta en X acompañó la defensa de Rubio con un vídeo del líder progresista brasileño en el que acusa al alto funcionario estadounidense de las malas relaciones entre Brasilia y la adminsitración de Donald Trump.
Milei respaldó estas afirmaciones y las amplificó al compartirlas en X el domingo por la noche, después de algunos días de relativa calma entre Brasilia y Buenos Aires.
RUBIO. Lula da Silva responsabilizó a Rubio por el agravamiento de la disputa comercial. “Pero él (Trump) tiene a un ciudadano al que no le gusta Brasil, que no le gusta América Latina, y que es un bolsonarista: El secretario de Estado, Marco Rubio”, manifestó el líder socialista el viernes último.
En su opinión, Rubio “es un antilatinoamericano, o un latinoamericano frustrado. (...) Es un descendiente de cubanos de Miami, entonces odia a Cuba, odia a Colombia, odia a Brasil, y hace las cosas de forma diferente a lo que nosotros conversamos con Trump”.
DIPLOMACIA DAÑADA. La semana pasada, EEUU retiró el visado a la embajadora brasileña, alegando demoras de Brasilia para conceder el beneplácito al nuevo embajador designado por Trump, Daniel Pérez.
El Gobierno brasileño condenó la decisión de Washington, asegurando que se apoya en falsedades, y la vinculó directamente con un intento de injerencia en las elecciones.
Brasilia, al cierre de esta edición no había reaccionado al nuevo episodio de crispación con el mandatario argentino.
OFENSAS. El martes pasado, Brasil rebajó su representación diplomática en Argentina al nivel de encargado de Negocios, luego de que Milei llamara por segunda vez “ladrón” a Lula en pocos días.
Milei es un aliado de Trump, quien ha apoyado a varios candidatos de derecha victoriosos en recientes campañas electorales en países de América Latina, como Honduras o Colombia.
ARANCELES. Estados Unidos impuso desde el 22 de julio un arancel adicional del 25% sobre gran parte de las importaciones procedentes de Brasil como sanción por diferentes prácticas comerciales desleales brasileñas que afectan sus exportaciones hacia el país suramericano.
Entre esas prácticas citó el sistema electrónico de pagos automáticos (PIX), la aplicación de las normas para combatir la corrupción, las leyes de protección de la propiedad intelectual, el acceso al mercado de etanol y la supuesta tolerancia a la deforestación ilegal.
No obstante, Trump ha eximido del castigo a unos 2.100 productos brasileños, como la carne, algunos pescados, café, petróleo, tierras raras y obras de arte, fundamentales para evitar impactos en su mercado doméstico.
Adorni, bajo presión para explicar su patrimonio
La Justicia argentina dio este lunes un plazo de 15 días a Manuel Adorni, ex portavoz del Gobierno argentino, ex jefe de Gabinete y quien fuera la mano derecha del presidente Javier Milei, para explicar las inconsistencias detectadas en su patrimonio y que dieron lugar a su renuncia, informaron este lunes a EFE fuentes de la fiscalía.
Este requerimiento, presentado por el fiscal Gerardo Pollicita ante el Juzgado Federal N° 4, a cargo del juez Ariel Lijo, supone una instancia previa a un eventual llamado a indagatoria y se basa en un informe de la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI).
Lijo deberá ahora notificar la decisión de la fiscalía a la defensa del ex funcionario, quien tendrá que responder a los requerimientos en un documento judicial de 207 páginas y veinte puntos. En junio pasado, el entonces jefe de Gabinete reconoció haber omitido en su declaración de patrimonio alrededor de medio millón de dólares.