13 abr. 2024

Menonitas, en el paraíso verde de Paraguay

El nombre proviene del fundador Menno Simons, un sacerdote católico holandés de la época de la Reforma Protestante en los Países Bajos. Es el descendiente ideológico de un movimiento religioso que se originó en la rama anabaptista de la Reforma en Europa Occidental a principios del siglo XVI.

El primer grupo de menonitas en Paraguay emigró de Canadá finales de 1926 (sus antepasados habían emigrado de Rusia a Canadá en 1870) y fundó la colonia Menno en el Chaco Central en 1927 para trabajar en la agricultura. El grupo estaba compuesto por 214 personas, (81 hombres, 95 mujeres y 38 niños) dirigidas por el pastor Aarón Zachariah. Fueron recibidos por el presidente de la República y el director de Inmigración de Tierras y Colonias, Genaro Romero.

Los menonitas comparten una lengua común, dentro de su comunidad, un dialecto, el Plautdietsch. Es una lengua germánica occidental (indoeuropea) perteneciente a los subgrupos del bajo prusiano (Niederpreußisch) y el bajo alemán oriental (Ostniederdeutsch) (Plattdeutsch) hablada en el norte de Polonia hasta la Segunda Guerra Mundial.

Bajo el gobierno de Manuel Gondra se aprobó la Ley 514 de 1921 que otorgaba derechos y privilegios a los menonitas, y los primeros inmigrantes llegaron bajo la presidencia de Eligio Ayala. Debido a su carácter religioso los menonitas obtuvieron concesiones del Gobierno paraguayo. La ley favorece su vida comunitaria, dándoles la posibilidad de fundar escuelas especiales, enseñar su religión, se les exime del servicio militar, entre otros privilegios.

Los menonitas que emigraron de Rusia, Ucrania y Polonia durante la Segunda Guerra Mundial eran refugiados. En su migración no son ni holandeses, ni rusos, ni alemanes. En el Registro de Tierras y Colonias de los inmigrantes su nacionalidad se indica como menonita. Un miembro del Comité Central Menonita de Canadá dijo sobre la nacionalidad del grupo: «Es mejor clasificarlos como menonitas». El uso del nombre «menonita» sirvió para facilitar su migración como refugiados. Para obtener los documentos de viaje, tenían que declarar su nacionalidad. Si los inmigrantes se identificaban como ucranianos o rusos, se arriesgaban a ser deportados a la URSS. Pero si se identificaban como alemanes étnicos y confesaban su colaboración con los nazis, no podían recibir ayuda a la emigración. Las organizaciones de ayuda menonitas ofrecen una tercera opción: emigrar como «menonitas».

Benjamín Goossen explica que entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, hubo una afluencia de 20.000 menonitas a Canadá (1919). Ante esta afluencia, Canadá limitó la inmigración menonita a su territorio, al igual que Rusia decidió prohibir la inmigración menonita. Canadá y Rusia declararon que la presencia menonita era indeseable (...) y que estaban tomando las mejores tierras, además se negaban a aceptar el programa escolar impuesto por el gobierno, ya que contradecía sus tradiciones. En este contexto, los miembros del Comité Central Menonita (CCM) dirigieron su atención a América del sur, y Paraguay aceptó el ingreso a su territorio.

En efecto, después de la ley de 1921 para el asentamiento de menonitas en territorio paraguayo, se creó la ley Waisenamt mediante la Ley Nº 1157 del 8 de junio de 1930. Esta ley se promulgó debido al gran número de huérfanos en la comunidad menonita. Durante la emigración a Paraguay, muchos huérfanos entraron en el país y algunos padres murieron al establecerse en el Chaco. Así, de las 641 familias, el 40% no tenía el jefe de familia masculino. La ley Waisenamt establece disposiciones especiales para los asuntos relacionados con los herederos menonitas - huérfanos y viudas. La administración recibe un porcentaje de la gestión del capital de los bienes administrados (Art. 24-27), cuyos beneficios se destinan a la iglesia y al desarrollo de su colonia. Esta ley prevé exenciones fiscales para los menonitas.

Los grupos menonitas pueden ser considerados, como describe B. Goossen, como un «estado menonita» dentro del Estado paraguayo. Además, su vida religiosa está estrechamente vinculada a su vida civil. Este apoyo a la comunidad también se vio reforzado por la Ley Nº 16083, de 22 de diciembre de 1942, que eximía de derechos de importación a determinados productos y herramientas de la colonia durante otros cinco años.

En la colonia Menno de 1.700 inmigrantes, la población se redujo a 1.200, algunos reemigraron, otros murieron. En 1930 se fundó la colonia Fernheim. Durante esta década llegaron 1.600/1.800 refugiados de Rusia a través de Alemania. Otro grupo vino de Polonia. Y en 1932, un cuarto viaje, patrocinado por el Comité Central Menonita (CCM). En cuanto a esto último, el historiador J. Eicher revela cómo las organizaciones humanitarias utilizaron estos grupos para sus propios fines. Y con la ayuda de Alemania y la Sociedad de Naciones, el grupo (300 personas) abandonó un campo de refugiados en el norte de China. Los menonitas recibieron ayuda de la Oficina Internacional de Refugiados de Shanghai y una subvención de la Fundación Nansen. Embarcaron en el barco d’Artagnan con destino a Marsella, donde la Cruz Roja francesa acudió en su ayuda, y desde el puerto de Le Havre (Francia) con destino a Argentina y luego a Paraguay.

La primera colonia en la región oriental fué la colonia Friesland, fundada en 1937 en Itacurubí del Rosario, San Pedro, después de que el grupo de la colonia Fernheim se separara por problemas económicos. Por otro lado, surgieron tensiones entre los refugiados menonitas de la colonia Fernheim. Algunos menonitas apoyaron al partido nacionalsocialista y la colonia se dividió en dos facciones opuestas: El grupo proalemán «Völkisch» y el grupo «anti-Völkisch». En Paraguay el episodio nazi es un tabú para la religión anabaptista menonita, que se basa en los principios de «no violencia y no participación en la política». B. Goossen, especialista en historia religiosa mundial, se ha ocupado de este aspecto de la historia menonita de mediados del siglo XX. Entre los simpatizantes del movimiento Völkish se destacan dos figuras de la colonia de Fernheim: Julius Leghiehn y Fritz Kliewer, el administrador de la colonia que promovió el régimen y la ideología nazi entre los jóvenes menonitas.

Los menonitas conservadores y los miembros del Comité Central Menonita de Estados Unidos declararon que los principios religiosos menonitas y la ideología nazi eran incompatibles. Pronto se formaron dos grupos que se enfrentaron en la comunidad de la colonia de Fernheim. El 11 de marzo de 1944, estallaron enfrentamientos entre los dos grupos (pronazis y antinazis) en la colonia, el ejército paraguayo tuvo que intervenir, asi como la embajada americana y los dos promotores fueron expulsados de la colonia.

Los refugiados menonitas en su migración recibieron ayuda humanitaria del gobierno alemán, y unos años más tarde la mayoría de ellos estaban aparentemente dispuestos a luchar junto a los alemanes en defensa de la «madre patria» (como ellos la llamaban). Un grupo también se planteó volver a Ucrania tras la victoria alemana. Según B. Penner, 33 jóvenes fueron a Alemania en un llamado «viaje de formación agrícola en plena Segunda Guerra Mundial», entre ellos cinco mujeres. Los hombres fueron enviados al frente. Nueve de ellos murieron, el resto regresó a Paraguay al final de la guerra. Cuando Alemania invadió la región menonita de Ucrania, todos los hombres fueron reclutados por el ejército alemán. Los menonitas veían a este ejército como el que los liberaría del yugo comunista, y es posible que algunos estuvieran ansiosos por actuar. Hubo casos de soldados menonitas que primero lucharon en el ejército ruso y luego se unieron al ejército alemán tras la invasión.

Entre las comunidades más conservadoras estan los amish, asi como los huteristas, que se beneficiaron de las exenciones de la ley de 1921 concedidas a los primeros inmigrantes menonitas rusos. Entre las colonias menonitas, algunos regresaron a Canadá. Los que se quedaron prosperaron en la agricultura, la ganadería y la industria láctea. La principal preocupación de los menonitas era encontrar nuevas tierras para vivir su fe y no dejarse contaminar por los efectos de la modernidad que podían socavar o minar sus tradiciones. Esto es precisamente lo que Paraguay les ofreció en el Chaco central.

Históricamente, es fácil entender por qué la palabra menonita en Paraguay se refiere a una etiqueta étnica y no a una denominación cristiana. Los menonitas se consideran tanto un grupo étnico como una religión. Para los menonitas contemporáneos, la diversidad de las comunidades menonitas de Paraguay se divide en cuatro grupos según el idioma y la cultura: –Los menonitas inmigrantes y sus descendientes; –los indígenas de la obra misionera menonita inmigrante; –menonitas de habla hispana (paraguayos), que también son el resultado de la evangelización de los menonitas originales; –los brasiguayos (inmigrantes brasileños en Paraguay que conservan su propia cultura e idioma) son también el resultado de la evangelización de los inmigrantes menonitas.

Los vientos favorables a nivel político ayudarán a los descendientes de los primeros menonitas a entrar en el gobierno en puestos de responsabilidad. Son ejemplos de su influencia política. Los menonitas entendieron que salir de sus colonias e ingresar a la vida política y a la sociedad paraguaya sería beneficioso para su comunidad y para ellos mismos. Por su permanencia y expansión en el país, los menonitas se han convertido en parte integrante de la historia paraguaya.

REF: J. Eicher, «Exiled Among Nations German and Mennonite Mythologies in a Transnational Age», 2020; B. Goosen, «Chosen Nation: Mennonites and Germany in a Global Era», 2017; K. Neufeld, « Los menonitas, momentos de su historia », 2017 ; G. Ratzlaff, «Historia, Fé y Prácticas mennonitas», 2006.

María Victoria Benítez Martínez

Universidad de París

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