“La fe no es un sentimiento pasajero, es una decisión que abarca la vida entera”, afirmó el cardenal Sturla durante la bendición de los olivos y palmas que los fieles presentaron como ofrenda en la puerta de la Ciudadela, monumento histórico en la zona central de Montevideo.
“Lo fantástico de la experiencia cristiana es encontrar sentido pleno a la vida en la verdad y el amor”, prosiguió la autoridad eclesiástica.
Unas quinientas personas participaron del acto de bendición de los ramos, principalmente de olivo, que varias personas ofrecían “a voluntad” en las inmediaciones de la plaza Independencia.
Una de ellas, la familia Pérez, viene cada año desde el barrio de Piedras Blancas (norte de Montevideo) hasta la céntrica plaza. Abuela, madre e hija comenzaron a juntar olivo el viernes.
Aprovechan la ocasión “como un acto de fe y una oportunidad para generar un ingreso”, explicó a Efe María Pérez.
Cerca de ellas está Teresita Clara, una católica que sube la apuesta y trae, no sólo olivo, sino también palma, laurel, cedrón y romero.
“Durante todo el año voy quemando de a poco estas plantas que el cardenal bendice hoy para proteger a mi familia”, relató a Efe.
Uno de los directivos de la Archicofradía del Santísimo Sacramento, organización dedicada a exaltar la eucaristía y responsable por este evento, Rafael Díaz señaló a Efe que “el Domingo de Ramos es la celebración que lleva más gente”.
Afirmó que la suya es una “labor de hormiga” para que esta celebración salga adelante.
“Esta semana da sentido a nuestra vida, es un dogma de fe, no hay que buscarle explicación, si no te vuelves loco”, apuntó.
Las celebraciones prosiguieron con una procesión hacia la Catedral Metropolitana (a unos 400 mts) donde se celebró una eucaristía también presidida por el cardenal Sturla a la que asistieron más de mil personas.
"¡Nunca vi esto tan lleno!” afirmó una feligresa que acude desde hace más de diez años.
Sin embargo, según el Latinobarómetro “Las religiones en tiempos del Papa Francisco”, publicado en 2013, Uruguay se ubica como el país con menor porcentaje de católicos de América Latina -el 41 % de su población- y como el Estado con mayor tasa de ateos y agnósticos, el 38 % de los ciudadanos.
Por ello y por tener el Estado oficialmente separado de la Iglesia por Constitución, es considerado el país “más laico” de la región.