De agua somos
El agua constituye alrededor de dos tercios del peso corporal del ser humano. Es decir, el 70% de lo que marca la balanza es agua. En total, la reserva en todo el cuerpo es del 20%, de acuerdo con una publicación de la revista Offarm, en el sitio de divulgación científica Elsevier.
Como viene, se va
Es más que obvio que el agua ingresa principalmente por el aparato digestivo y se elimina a través de la orina, excretada por los riñones. Se estima que diariamente se pierden entre 500 ml a varios litros de orina. Entretanto, 750 ml del agua consumida se procesa por evaporación a través de la piel y los pulmones. Para mantener el equilibrio, la cantidad de agua que se consume debe igualar a la que se pierde. Está comprobado que el ser humano es capaz de vivir varias semanas consumiendo solo agua, y que sin ella moriría en cuestión de días. La pérdida del 10% del líquido corporal puede desencadenar trastornos importantes, y si se produce un escape del 20%, puede ser fatal.
De tereré y afines
Se calcula que se debe consumir en promedio entre 30 a 35 ml de agua por kilo de peso. Muchos insisten en que se debe tomar únicamente agua, pero cualquier líquido cuenta. “Pero, como es difícil de cuantificar cuál es el porcentaje de agua que contienen algunos alimentos o bebidas, se insiste mucho en cumplir la fórmula”, explica Laura Mendoza, directora del Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN). Y aunque muchos insisten en que el tereré no cuenta como ingesta de líquido, esto es un mito. El tereré sí es válido como ingesta de agua, solo que difícilmente se llegue a la cantidad necesaria por día, porque generalmente se comparte. Por otro lado, se debe tener en cuenta que el café, el alcohol y el té son diuréticos (aumentan la excreción de la orina). Por lo tanto, se debe ingerir más agua si se consume una de las tres bebidas.
Líquido extra
Al realizar ejercicios físicos se pierde más agua a través del sudor y las vías respiratorias. Entretanto, cuando el clima es muy caluroso y hay mucha humedad, el organismo necesita un aporte extra de líquido. Cuando la temperatura ambiente es mayor a los 30° C, el requerimiento de agua de 30 ml por kilo de peso aumenta. Además, en estas condiciones es recomendable beber antes de tener sed. La necesidad extra de agua también se incrementa en los casos de fiebre (por cada grado superior a los 38° C se incrementa la necesidad hídrica en hasta un 10% por grado), así como también cuando hay enfermedades respiratorias acompañadas de tos y mucosidades, cálculos renales, quemaduras, estreñimiento e infecciones urinarias. Los adultos mayores y los niños deben tener más cuidado, porque son más sensibles a la deshidratación, especialmente si se presentan vómitos, diarrea, fiebre o infecciones. Igualmente, las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.
Perder y recuperar
Al ejercitarse intensamente, los minerales que más se pierden son el sodio y el potasio. Ambos son fundamentales para el correcto funcionamiento del cuerpo. Por ello, es recomendable ingerir bebidas rehidratantes o también llamadas isotónicas, que restituyen los minerales perdidos durante la actividad física.
En exceso, daña
Desde hace un tiempo circula la llamada dieta del agua, que propone tomar cuatro litros de agua por día para perder peso. Sin embargo, lo que pocos saben es que beber grandes cantidades de agua en corto tiempo puede ser malo para el organismo, e incluso fatal. “La cantidad excesiva de agua hace que disminuyan los niveles de sodio en la sangre, y eso podría derivar en un edema cerebral. Este tipo de dieta se fundamenta en que el agua ocupa un lugar en el estómago, y cuando tenés hambre, recomiendan beber agua en lugar de comer, ya que la primera sensación de saciedad se da por la distensión estomacal. Si tomo dos vasos de agua, el estómago ya se distiende, envía señales al cerebro y te dice que tenés menos hambre”, sostiene la titular del INAN.
“Tomar agua en exceso, sobre todo en corto tiempo, genera un fenómeno que se llama hiperhidratación. Los casos son muy raros y se ven en pacientes que usan drogas como el éxtasis”, apunta Mendoza. El proceso provoca lo que se llama hiponatremia, una afección que se caracteriza porque no hay suficiente sodio en los líquidos del organismo por fuera de las células. Los síntomas de la hiponatremia son: confusión mental, posible coma, convulsiones, dolor de cabeza, calambres musculares y náuseas.
Texto: Natalia Ferreira
Foto: Fernando Franceschelli.