Guixé, uno de los más afamados diseñadores de alimentos a nivel internacional, exhibe su “Fake food park” (Parque de comida falsa), producida especialmente para la Galería Nacional de Victoria y que estará abierta hasta el próximo 11 de septiembre.
“Es la primera vez que se hace una exposición para niños en donde ellos juegan con la comida, no la preparan, sino que juegan con comida que no es real”, explicó en una entrevista con Efe, Guixé, conocido por su “Pharma Food”, que permitía alimentarse respirando la comida.
La muestra que se ambienta en una cocina de colores, de diseño personalizado, rodeado de cabinas para comer, es interactiva y busca que los niños generen nuevas ideas sobre los alimentos y sabores para crear un menú propio de comida falsa.
También invita a pensar sobre el futuro de la comida y reconsiderar los artículos de la alimentación familiar a través de la invención de bocadillos que pueden ser ingeridos debajo del agua o combinaciones novedosas de lo cotidiano, según la Galería Nacional de Victoria.
“La idea es hacer una serie de juegos a partir de esto. Ellos tienen una percepción distinta de la comida y del mundo de la alimentación”, comentó Guixé, quien acotó que la propuesta tiene “elementos de aprendizaje” para “pensar la comida como objeto”.
Completamente distinto al concepto de la gastronomía, el trabajo de Guixé se caracteriza por “la separación entre el pensar y el hacer” y su visión de la comida es “muy de diseño”, vinculada a “la función, la utilidad y la ergonomía”.
Guixé, reconocido mundialmente por su forma de aproximarse al diseño de productos comerciales, de interiores y especialmente de la comida, concibe el desarrollo, por ejemplo, de que las aerolíneas modernas impriman su comida en 3-D.
Entre sus trabajos destaca la construcción de un banquete en Nueva York, en 2009, con micro-bocadillos e instrucciones escritas a mano, que obligaba a los visitantes a interactuar con extraños, mientras que dos años antes instaló “El restaurante del caramelo” en Tokio.
“La comida es un objeto de producción y consumo masivo y nadie lo ve como objeto. Desde hace veinte años intenté verla como objeto y diseñarla, es decir, la comida puede ser diseñada para adaptarla a las condiciones actuales de nuestro estilo de vida contemporáneo”, precisó.