19 feb. 2026

Marco Augusto Ferreira: Y el desafío de construir un Paraguay mas lector

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Marco Ferreira impulsa una transformación institucional que busca convertir la biblioteca en refugio para lectores.

Cuando Marco Augusto Ferreira asumió la dirección de la Biblioteca Nacional del Paraguay, no lo hizo desde la lógica administrativa tradicional, sino desde la convicción de un escritor que conoce en carne propia las dificultades, los desafíos y las posibilidades de la industria del libro en el país.

Abogado de formación, narrador por vocación, Ferreira construyó su camino profesional a fuerza de disciplina. Durante años escribió entre 1.500 y 2.000 palabras diarias como entrenamiento riguroso, hasta consolidar una carrera literaria que lo llevó a publicar cuatro libros, vender miles de ejemplares, ganar premios nacionales e internacionales y participar activamente en el proceso que desembocó en la promulgación de la Ley del Libro en 2023.

“Siempre trabajé coacn la idea de que el escritor paraguayo puede vivir del libro si la industria se organiza”, afirma. Desde la Sociedad de Escritores del Paraguay, donde integró la comisión directiva, impulsó contratos más justos, negociaciones con el Estado y una visión regional que concibe al Paraguay como parte de un espacio cultural ampliado de más de treinta millones de personas en la región chaqueño-guaraní.

Esa experiencia gremial y empresarial fue determinante cuando, en 2025, la Secretaría Nacional de Cultura le propuso dirigir la Biblioteca Nacional. “Sentí que estaba preparado. Y aquello que no supiera, podía aprenderlo”, resume.

REFUGIO EN MEDIO DE LA CIUDAD. Para Ferreira, la Biblioteca Nacional debe resignificar su identidad. “Debe percibirse como un refugio”, sostiene. Un espacio abierto, luminoso, rodeado de naturaleza, donde la lectura sea una experiencia íntima y compartida a la vez.

La visión trasciende el edificio. Como parte del Consejo Nacional del Libro (Conalib), la Biblioteca asume hoy un rol estratégico en la articulación de políticas públicas para toda la cadena del libro y en la coordinación de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. “Somos guardianes del acervo, pero también mediadores entre el lector y el libro”, explica.

El desafío es doble: preservar periódicos históricos y colecciones patrimoniales –algunas desde el siglo XVI– y, al mismo tiempo, garantizar accesibilidad, digitalización y expansión territorial.

En 2026, la figura central de promoción es Josefina Plá, mientras que colecciones especiales, como la del escritor Augusto Casola –con obras sobre misticismo y ocultismo– forman parte de las propuestas curatoriales abiertas al público.

DIGITALIZACIÓN SIN PERDER EL PAPEL. Lejos de ver la tecnología como amenaza, Ferreira la considera aliada. La digitalización permite que investigadores accedan al acervo desde cualquier parte del mundo, siempre respetando derechos de autor. Sin embargo, insiste en que la experiencia física del libro sigue siendo insustituible.

“El libro antiguo, el papel, el silencio compartido, eso no se reemplaza”, señala.

La convivencia entre lo digital y lo presencial forma parte de una estrategia mayor que apunta a integrar a Paraguay en redes internacionales como CERLALC, IFLA, Abinia e Iberbibliotecas.

Uno de los programas más visibles es Sábados de lectura, que promueve la pedagogía de la lectura: recuperar el placer de leer sin imponer dinámicas que distraigan del libro mismo.

La propuesta invita a familias completas –incluso con mascotas– a recorrer las colecciones, dejarse guiar por la curiosidad y elegir libremente. La biblioteca dispone espacios diferenciados para la primera infancia, con estanterías adaptadas, almohadones y materiales inclusivos: libros para disléxicos, en braille y audiolibros.

“El objetivo no es imponer el hábito, sino que quieran volver, que exijan libros en sus casas, que asocien el libro con un santuario”, explica.

En un solo sábado pueden recibir 85 personas. Una cifra aún pequeña si se compara con grandes bibliotecas internacionales, pero que para la institución representa un punto de partida.

EXPANSIÓN Y FUTURO. Entre las metas a corto plazo figura la ampliación de horarios y la apertura regular los sábados. A mediano y largo plazo, el proyecto es ambicioso: expansión edilicia, auditorios, salas de cine, cooperación internacional, programas de lectura en cárceles, plazas y comunidades del interior.

También se proyecta la creación de una Biblioteca Nacional Digital de Literatura Contemporánea, que permita el acceso global a obras paraguayas con sistemas de regalías para autores. “El Paraguay publicó 1.355 libros en 2025. La pregunta es: ¿tenemos lectores para todos esos libros?”, plantea.

Para Ferreira, la Biblioteca Nacional es apenas un eslabón de una cadena mucho mayor, pero uno fundamental. “Necesitamos que el libro sea parte de la vida cotidiana, que la biblioteca sea un espacio habitado, vivo”.

Su meta final es clara: convertir al Paraguay en un centro latinoamericano de distribución literaria y consolidar una cultura donde leer no sea excepción, sino costumbre. “La pasión por la lectura puede transformar un país”, concluye.

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