21 feb. 2026

Malditos timoratos coletones agazapados

No sé lo que quiere decir. Pero así lo publicó Última Hora, y me encantó. Esas palabrejas definen -según María Teresa Peralta, Alfredo Porro y Lidio Franco, apoderados del oficialismo colorado- a los periodistas que critican al “estoico guerrero de las causas republicanas” que reconoció sorpresivamente haber sido partícipe del fraude electoral que, hace quince años, le birló la victoria al doctor Argaña. <br>Creo que nunca sabremos si el humor les surgió involuntariamente o estos creativos geniales deberían dejar la abogacía y dedicarse a escribir los libretos de Les Luthiers. ¿Habrán escuchado hablar de este grupo? Porque yo, lo reconozco, jamás escuché “coletones”. ¿Y si el diario lo escribió mal? <br>El senador Galaverna confesó lo que todos sabíamos. Si Blas N. Riquelme hubiera dicho lo mismo nadie se estremecería. De hecho, don Blas no tiene mayor empacho en contarlo a quien se lo pida. Pero lo dijo Galaverna, y sus declaraciones cobraron eco universal. Es que se trata de la espada dialéctica más hábil del coloradismo. Ese verbo flamígero y prodigioso, que hace temblar las rodillas de sus contendientes en los debates parlamentarios, nos quiere decir algo, aventuraron los conocedores. “Galaverna no da puntada sin hilo”, presumieron analistas y periodistas dispuestos a bucear en el significado críptico de sus dichos. Todos se preguntaban qué quiso decir. A propósito, yo tampoco puedo dejar de preguntarme: ¿"Coletones”? ¿Qué cuernos significa? ¿Y por qué se agazapan?<br>Hubo críticas de todos los colores. Lugo dijo que debería ir preso. Castiglioni se propuso mandarlo al Tribunal de Conducta. Blanca Ovelar no disimuló su enojo. “Carlín” Romero Pereira consideró el caso como una afrenta y una infamia. Los Argaña lo acusaron de “torcer la historia”.<br>El senador dio la impresión de recular un poco en los días siguientes. Primero dio una poco creíble versión de que lo hizo para actuar de “pararrayos de Nicanor” y evitarle acusaciones ya preparadas. Después dijo que no tuvo"vela en ese entierro” e incriminó a otros políticos que hoy son castiglionistas. Para ello apeló a una recurrente metáfora galavernista -"putas con escapulario"-, a la cual ya debería dar de baja, por estar con fecha de vencimiento largamente cumplida. Propongo “putas con coletones”. Misterioso y novedoso.<br>A esa altura, parecía claro que Galaverna solo había logrado inconvenientes con ese sincericidio no pedido. Ni él ni su movimiento obtuvieron ninguna ventaja. Para colmo, nadie lo había acusado antes de ser uno de los grandes operadores de aquel fraude. <br>En la época, Galaverna no tenía la relevancia política que fue acumulando en los años siguientes. Entonces, mientras la gente seguía haciendo especulaciones idiotas sobre sus supuestas intenciones ocultas, a mí me torturaban dos cosas: ¿qué carancho quiere decir “coletones”? y, ¿por qué Galaverna dijo lo que dijo? <br>A la primera pregunta jamás le encontré respuesta. Pero a la segunda, sí. Llegué a la verdad por descarte. Incluso una mente tan lúcida y un político con tanta experiencia como Galaverna tiene derecho a un lapsus linguae, a una frase sin sentido aparente, a un momento de distracción. Sí amable lector. Hay un dicho que asegura que todo hombre tiene derecho a cinco minutos diarios de estupidez.<br>Pues bien, Galaverna ha hecho uso de ellos. Todo aclarado con respecto a eso. Pero, ¿alguien me puede contar qué son los “coletones”?<br>