CIUDAD DEL ESTE
Detrás de cada persona que hoy duerme en una vereda o deambula por las calles existe una historia marcada por pérdidas, adicciones y vínculos familiares rotos. En Ciudad del Este, la Secretaría Municipal de Atención a los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad (Semudis) asegura que cerca del 70% de quienes terminaron viviendo en situación de calle llegaron a esa condición tras enfrentar separaciones de pareja, infidelidades o conflictos familiares que derivaron en el alcoholismo.
Así lo señaló la jefa de la dependencia, Norma Duarte, al brindar detalles del funcionamiento del albergue transitorio habilitado por la Municipalidad durante estos días de bajas temperaturas y mucha lluvia.
Desde la puesta en marcha del refugio, unas 50 personas ya recibieron asistencia integral, que incluye alimentación, un lugar seguro para descansar, duchas con agua caliente, ropa limpia y acompañamiento social. El espacio funciona en la pista de patinaje ubicada frente a la Terminal de Ómnibus, junto a la Escuela Municipal de Oficios, cada vez que la temperatura desciende por debajo de los 10 grados. Sin embargo, el mayor desafío no es ofrecer el servicio, sino convencer a las personas de aceptarlo.
Duarte explicó que muchos rechazan inicialmente el abordaje porque se encuentran bajo los efectos del alcohol o porque no desean desprenderse de sus bebidas alcohólicas, cigarrillos u otros objetos que, por razones de seguridad, deben ser retirados antes del ingreso al albergue. “Ellos no quieren venir. Muchos están bajo el efecto del alcohol y cuesta convencerles de que tienen un lugar donde descansar y alimentarse”, relató.
La responsable de Semudis indicó que, una vez dentro del refugio, los usuarios cuentan con todas las condiciones básicas para recuperar algo de dignidad como cama, ducha caliente, prendas de vestir limpias, merienda y cena.
ABANDONO. Durante las conversaciones que mantienen con los albergados, los funcionarios municipales descubren una realidad que se repite con frecuencia.
Según Duarte, la mayoría comienza a abrirse emocionalmente recién después de varios días de permanencia en el refugio. Es entonces cuando aparecen los relatos de separaciones sentimentales, fracasos familiares y adicciones que terminaron por alejarlos de sus hogares.
“Muchos nos dicen: ‘No fui un buen padre’ o ‘no fui un buen esposo’, y esa es la consecuencia que hoy enfrentan”, comentó.
Otros reconocen que nunca lograron superar la separación de su pareja y encontraron en el alcohol un refugio que, con el tiempo, los condujo a vivir en las calles.
La funcionaria estima que aproximadamente siete de cada diez personas atendidas comparten ese mismo origen, conflictos de pareja que desembocaron en alcoholismo y exclusión social.
También existen casos de personas sin documentos de identidad, muchas de ellas con antecedentes penales, lo que dificulta aún más su reinserción social.
DETERIORO. Otra característica que llama la atención de los equipos de abordaje es el acelerado deterioro físico que presentan quienes viven en situación de calle. Duarte comentó que en numerosas ocasiones la apariencia hace pensar que se trata de adultos mayores, cuando en realidad apenas superan los 40 años.
El desgaste provocado por años de consumo de alcohol, mala alimentación, exposición al frío y abandono acelera el envejecimiento y deja secuelas difíciles de revertir. Uno de los casos recientes corresponde a un hombre de 63 años que fue trasladado a un albergue permanente en Caaguazú, donde permanecerá de forma definitiva. Otros casos similares continúan siendo evaluados para su eventual derivación.
Los operativos de abordaje se desarrollan diariamente desde las 17:00 durante las jornadas de intenso frío. Semudis trabaja coordinadamente con la Policía Nacional, la Armada, la Policía Turística, funcionarios de Aduanas y otros organismos de seguridad. A ello se suma la colaboración de los propios ciudadanos, quienes envían fotografías y ubicaciones de personas en situación de calle para facilitar la intervención de los equipos municipales.
“Ya conocemos la hoja de ruta porque todos los años realizamos este trabajo. Además recibimos avisos permanentes de la ciudadanía y de las instituciones que colaboran con nosotros”, explicó Duarte.
Aunque muchos de los asistidos son las mismas personas que cada invierno vuelven a requerir ayuda, este año también fueron detectados nuevos casos, lo que mantiene vigente el desafío de combinar la asistencia inmediata con estrategias de rehabilitación e inclusión social.
Para los equipos municipales, detrás de cada persona rescatada existe una oportunidad de reconstruir una vida que, en la mayoría de los casos, comenzó a quebrarse mucho antes de llegar a la calle.
- “Muchos están bajo el efecto del alcohol y cuesta convencerles de que tienen un lugar donde descansar y alimentarse”. Norma Duarte