Revista Pausa

Lucas Fauno: "Nadie se cuida de lo que no se nombra"

Lucas Gutiérrez es periodista, escritor y performer. En diálogo con Pausa, nos informó sobre los prejuicios hacia el VIH, la situación en la Argentina y la urgencia de una ley que permita acceder a derechos laborales básicos.

“¿Cuánto vale mi cuerpo VIH+ en esta sociedad?”, se pregunta Lucas Fauno. En sus redes sociales se presenta como “periodista, escritor, activista, capricorniano y puto”. Escribe para Agencia Presentes, BuzzFeed en Español y Página/12. Pero también es creador de Bicho y Yo, una tira cómica que narra la vida cotidiana de una persona con el virus. Con guión de su autoría e ilustraciones de Jon Amarillo, Lucas busca desolemnizar un tema tabú e invisible.

“Vivir con VIH no es solo lidiar médicamente con un virus, sino también con estigmas y prejuicios sociales. Ante esto, lo mejor es informarnos y compartir”, escribe en su cuenta de Medium, otro de los canales de comunicación que eligió para abrir el discurso. El año pasado dio una charla TED de nombre ¿Cómo te agarraste VIH?, en la que cuestionó la desinformación sobre el virus y la manera en que los otros definen nuestro valor en el mercado.

En Argentina se estima que unas 139.000 personas viven con el virus, de las cuales el 17% desconoce que es VIH+, según los datos publicados en noviembre de este año en el Boletín sobre el VIH, sida e infecciones de transmisión sexual (ITS). El documento expresó que, si bien el promedio de nuevos casos notificados por año por este virus se mantiene estable, hay en el país “un continuo crecimiento de las infecciones de transmisión sexual”.

Uno de los puntos más importantes sobre el cual el activista hizo hincapié fue la indetectabilidad. En el 2018, la ONUSIDA dio a conocer una publicación en la que, además de reforzar que el tratamiento del VIH es sumamente efectivo para reducir la transmisión, existe evidencia contundente que demuestra que las personas que viven con el virus con una carga viral indetectable no pueden transmitirlo mediante el intercambio sexual.

Susan Sontag, autora del libro La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas, sostiene que la transmisión sexual del VIH es considerada como una “calamidad que uno mismo se ha buscado y merece un juicio mucho más severo que otras vías de transmisión”. “Una enfermedad infecciosa cuya vía de transmisión más importante es de tipo sexual pone en jaque, forzosamente, a quienes tienen vidas sexuales más activas, y es fácil entonces pensar en ella como un castigo”, escribe.

En este contexto, la voz de Lucas cumple un rol fundamental. Porque, como comunicador, acerca conceptos complejos a un público que tiende a interpretar al virus como sinónimo de sida y muerte. “Cuando voy a los medios, siempre alguien me pregunta: ‘¿Cómo te agarraste VIH?’. Me lo preguntan porque soy activista, pero también porque soy varón, porque soy rubiecito, porque tengo una vivienda. Me lo preguntan a mí porque no estoy muerto. También porque esperan que les cuente algún pecado que cometí y que puedan sentirse lejanos a mí”, expresa.

¿Cuál es la desinformación más grande o el concepto que menos claro queda todavía para muchos y muchas cuando hablamos de VIH?

-El pensar que es una infección que está controlada. Pensar que no se muere nadie más a causa del sida. Bueno, seguimos muriendo. No solo por causas relacionadas con el VIH y el sida, sino también identitariamente. Una persona que está en esta situación no puede ser una persona plena, sino que va a tener que enfrentarse a un montón de problemas que van a evitar que pueda ser quien realmente es. Si no tenés medicación, acceso al trabajo y el Estado no te brinda respuesta, vos vas a estar viviendo una muerte identitaria. Pensar que con una pastilla y un preservativo está todo bien es uno de los grandes errores, para mí.

¿Qué es, en tu opinión, lo que más recubre de silencio y desinformación al VIH?

-Para las personas sigue siendo bastante ofensivo ser gay, trans y demás. Esa identidad, puto, que para mí es un orgullo, para una gran parte de las personas que se enuncian heterosexuales y demás, no quieren ser vinculadas jamás con eso. No quieren ser relacionadas con la promiscuidad. En realidad, tiene que ver con las normatividades y lo que debemos ser. Entonces, todo lo que se aleje de la heteronorma y de una manera distinta de llevar los vínculos será lo más condenado.

En una parte de tu charla TED mencionás que estamos en “bancarrota emocional”. ¿A qué te referís con esto?

-Lo que siento es que en esta sociedad capitalista no somos más que bienes de consumo. Entonces, todo tendrá que ver con cuánto valgo yo en esta sociedad para poder salir a negociar mis sexo-afectividades capitalistas. Yo soy leído como un varón, eso me dará un valor; soy heterosexual, eso me sumará o me restará. Siento que no es más que todo algo casi de bitcoin, todo muy ilusorio. Me parece que, emocionalmente, estamos en una gran bancarrota de la cual nadie se hace cargo. ¿Te acordás del cuento de la ropa del emperador que, en realidad, estaba desnudo? Yo creo que es un poco así: vivimos de las ficciones que construimos. Las redes sociales son gran parte de eso. Construimos esas falacias en torno a quiénes somos y cómo nos vinculamos con la otredad.

¿Cómo te agarraste VIH? | Lucas "Fauno" Gutierrez | TEDxLaPlata

En Paraguay existen denuncias a empresas que llevan adelante testeos de VIH sin los consentimientos correspondientes. ¿Qué tipo de dificultades tiene que afrontar una persona VIH+ para acceder al mercado laboral en la Argentina?

-Acá sucede algo muy parecido. Si bien por ley está prohibido, sabemos que se sigue haciendo. Imaginate qué terrible. Primero, ¿por qué hacerlo?, cuando el VIH no significa una imposibilidad con respecto a tu situación laboral. Segundo, lo que significa para nosotros y nosotras, los VIH+, es una discriminación gigante, una vulneración de nuestras identidades, de nuestros derechos. Yo recuerdo que durante mi primer tiempo viviendo con el virus, todos los empleos que buscaba trataba de que fueran no registrados para no tener que someterme a los testeos.

¿Qué tan presente sigue en el país la asociación entre la homosexualidad o la diversidad sexual con el VIH?

-Gigante, es enorme. Seguimos con la misma matriz de pensamiento asociado a las personas de la diversidad sexual con el VIH. ¿Y esto sabés por qué es terrible? Porque, imaginate, vos, si no sos parte del colectivo LGBT, no te testeás. Incluso, te estoy hablando de llegar a la guardia de un hospital con una neumonía. Es muy probable que no te hagan un test de VIH porque no sos homosexual, porque no sos una persona trans, porque no sos una persona que se inyecta drogas. El estigma sirve solamente para eso, para que nos sigamos muriendo todas, todos y todes. Lo que pasa es que esto siempre va a recaer sobre nuestras identidades, y con esto me refiero a nuestro cotidiano, a nuestra situación social. Una persona heterosexual se muere de un cáncer raro, de una neumonía. Las personas VIH+ nos morimos por causas relacionadas con el sida.

Este año se denunciaron faltantes de medicación para el VIH en la Argentina, ¿cuál es el impacto de la ausencia de esta medicación en la salud de las personas VIH+, teniendo en cuenta que hoy hay 139.000 personas VIH+ en el país y seis de cada 10 se atienden en el sistema de salud pública?

-Es terrible que no tengamos esa medicación. Primero, por el efecto en nuestros cuerpos, porque es medicación que necesitamos urgente, que nos ayuda a alcanzar la indetectabilidad y a que el virus no siga avanzando en nuestro cuerpo. Pero, además, pensemos en los costos emocionales de los faltantes. Esto de que tengas que ir a buscar tu medicación, que no sepas si está, si te la van a dar. Imaginate lo que es a nivel anímico y cómo esto avanza y afecta nuestra salud. Es terrible. No solo falta medicación, sino también reactivos para medir cómo está nuestro cuerpo, falta también leche para las personas gestantes para brindarles a sus niñas y niños nacidos sin el virus. Todo esto tiene que ver con decisiones del Estado, no es una falta de medicación que se lee como un faltante solamente, es una decisión de los Estados.

¿Cómo considerás que las personas con VIH+ son representadas en los medios de comunicación hegemónicos? No solo en las noticias, sino también en las discusiones que se arman en paneles, en debates o en columnas de opinión.

-Como personas enfermas. Cuando, en realidad, no somos personas enfermas, somos personas viviendo con un virus pero se nos trata de esa manera. Es bastante repugnante que se nos trate así. No solo en los medios, sino también en las películas. En todas las representaciones seguimos siendo leídos de una manera superprejuiciosa, superdiscriminativa. Solamente aparecemos en los medios ante la lástima. O peor, aparecemos en los medios como historias de superación: “La persona VIH+ que pudo”. Y yo no creo que busquen naturalizar que somos personas que podemos tener una vida cotidiana. Siempre y cuando el Estado no busque sacarnos la medicación y los insumos como lo hace ahora, que es una decisión asesina por parte de los Gobiernos, somos personas que podemos tener una vida cotidiana.

¿Cómo crees que se representa a las ITS, en general, y al VIH, en particular, en las películas y series?

-Siempre desde un lugar de la culpa, de lo sucio, de lo culpógeno, de los que han cometido un error, de los que “han fallado”. ¿A quién fallamos? No nos fallamos a nosotros mismos ni a nuestra identidad. Lo que les preocupa a ellos es que fallemos a esa normatividad. Entonces, me parece que nos educan y nos imponen una preocupación, un cuidado y un resguardo de las normatividades, de las “normalidades”, no de nuestras identidades. ¿Qué te inspiró a hacer el cómic Bicho y Yo?-Lo que más me inspiró fue mi cotidiano. Es lo que busco todo el tiempo. ¿De qué otra manera puedo hablar de lo mismo? Porque, de hecho, nunca hablo del virus. Hablo de estructuras sociales, de cómo dialogar y manejarse. Bicho y Yo fue una de las tantas maneras que busqué. En ese momento le pedí al dibujante Jon Amarillo que dibujara al bicho —es quien me ilustra la tira—, le brindé los guiones y lo que buscamos es traficar información que, quizás, de otra manera no llegaría.

Muchas expresiones se utilizan para hablar del VIH o el sida. Como explica la escritora Susan Sontag, son metáforas provenientes del lenguaje militar. ¿Por qué hablar de “vencedor”, “luchador”, “sobreviviente”, “pelea” o “guerra” es un desacierto?

-Para mí está muy asociado al sistema neoliberal en lo meritócrata. Solamente van a sobrevivir los valientes, entre un millón de comillas, y en realidad no son los valientes sino las personas que lograron tener un techo, una casa, algo de comida. Y cuando digo “lograron” me refiero a que pudieron más allá de este Estado ausente. “El valiente que sigue” es una persona que tiene un vaso de agua para tomar la medicación. Es una persona que tiene la posibilidad de tomarse un transporte público y llegar al hospital. No es valiente, es alguien que pudo llegar a eso. Estos lenguajes invisibilizan la mirada macro sobre el virus. Cualquier situación de salud es interseccional. Se podrá atender quien tenga la plata para llegar al hospital, quien tenga una cama donde dormir, quien tenga un hogar al que volver, quien tenga agua potable, quien haya comido. Entonces, hablar de “valientes”, “vencedores” o “sobrevivientes” es invisibilizar esas otras situaciones o ubicarlas en lo heroico, cuando, en realidad, debería ser lo cotidiano y una responsabilidad del Estado. También es importante preguntarnos por qué hablamos de enfermos y no de personas viviendo con una infección o virus. Porque son mantras. Imaginate que toda la vida tengas a alguien diciéndote “vos sos un enfermo”. Y vos vas a pensar que, efectivamente, estás enfermo. Eso cala hondo en tu salud emocional. Yo me niego completamente a que me digan enfermo. Sobre todo porque, para mí, enfermo es el patriarcado, enfermo es el odio, el neoliberalismo. Enfermo es tu homo-odio, no yo.

¿Cómo creés que podemos comenzar a desolemnizar el lenguaje?

-Equivocándonos, animándonos a hablar, conteniendo, dialogando. Para desolemnizar hay que marchar, hacer, equivocarse, preguntar, escuchar. Porque nadie se cuida de lo que no se nombra. Entonces, tenemos que hablar, decir y contar todo. Y para eso el tema tiene que estar visible y en agenda más allá del 1 de diciembre. Aprendiendo a desarmarlo.

¿Creés que se avanzó en términos de visibilización y desestigmatización del VIH, o seguimos igual que hace 10 años?

-Irónicamente, yo soy bastante negativo. Se avanzó muy tímidamente para lo que nos urge. Para mí, eso va a cambiar solamente cuando nos podamos insertar en los debates, cuando nos podamos visibilizar y también ver que muchas personas viven con VIH en la región. ¿Por qué no conocés a ninguna? ¿Por qué no te lo dicen? Tiene que ver con lo condenatorio, con cómo nos han impuesto los cánones de normalidad y de culpa, que son machistas, patriarcales, cis, hetero y judeocristianos.

Situación en Paraguay

Según el informe de la situación epidemiológica del VIH/sida en Paraguay, (MSPyBS/Pronasida, 2018), desde el inicio de la epidemia en 1985 hasta el 2018, fueron registradas un total de 19.811 personas con infecciones relacionadas con el VIH, de las cuales 6.020 fueron categorizadas como sida. En el 2018 se diagnosticaron 1.564 nuevos casos, observándose un incremento de cuatro nuevos diagnósticos por día.

Hasta el 2018, las muertes relacionadas con la infección del VIH fueron de 4.853 personas, estimándose una población que vive con el VIH de 21.198 personas. La tasa de notificación de los casos de VIH ha ido aumentando en ambos sexos en los últimos cinco años. En los hombres se ve un aumento en más de cuatro puntos por cada 100.000 habitantes del sexo masculino, y en cuanto a mujeres, se presenta un aumento de 1,5 puntos por cada 100.000 habitantes.

El objeto de la Ley 3940 es garantizar el respeto, la protección y la promoción de los derechos humanos en el tratamiento de las personas que viven y son afectadas por el VIH y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y establecer las medidas preventivas para evitar la transmisión.

El último informe de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) sostiene que, como fenómenos sociales, el estigma y la discriminación siguen impactando de forma particular en las personas que viven con VIH, constituyendo uno de los principales determinantes de la salud y un factor estructural que condiciona el acceso y disfrute de los derechos humanos en general y los derechos de la salud en particular de las personas con VIH. Esto se traduce en mayor carga de enfermedad y muerte.

¿Dónde puedo hacerme un test de VIH?

• Instituto de Medicina Tropical: avenida Venezuela c/ Florida.

• XVIII Región Sanitaria: Brasil e/ Manuel Domínguez y F. R. Moreno.

• Hospital General de Barrio Obrero: Yegros c/ 11 Proyectadas.

• Cepep / Clínica de la Familia: avenida Perú c/ Ana Díaz.Además, en los hospitales regionales, distritales y en las Unidades de Salud de la Familia más cercanas a tu domicilio.

¿Cómo leo los resultados?

Los posibles resultados de una prueba de VIH pueden ser positivo o negativo. De resultar positiva tu prueba, significa que hay anticuerpos contra el virus del VIH, por lo que existe la probabilidad de infección por el virus. Es importante realizarse una segunda prueba para confirmar el resultado.

Si sale negativa una prueba de VIH, existen dos posibilidades. La primera es que no haya presencia de anticuerpos contra el VIH, y la segunda es que la persona aún se encuentre en el periodo de seroconversión (o ventana) después de exponerse al virus, por lo que aún no es detectable. En este caso, se debe aguardar cerca de un mes para volver a realizarse la prueba.

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